Luis Ortiz, cabo primero de la Prefectura Naval Argentina, fue notificado de una baja por abandono de servicio tras solicitar una adscripción para cuidar a su madre, quien padece un 95% de invalidez tras un ACV y demencia senil.
En el barrio de las 442 viviendas de Clorinda, Formosa, se desarrolla una situación que combina el drama personal y el conflicto administrativo. Luis Ortiz, cabo primero de la Prefectura Naval Argentina con 15 años de servicio, fue notificado de una baja por «abandono de servicio» mientras cuida a su madre, Rosalina Caballero, de 71 años, quien presenta un 95% de invalidez.
Según el relato de Ortiz, todo comenzó en junio, cuando regresó de su destino en Mar del Plata a Clorinda para pasar unas vacaciones con su madre. Durante su estadía, Rosalina sufrió una caída y posteriormente un accidente cerebrovascular (ACV) que derivó en demencia senil. Ante el deterioro de su salud, Ortiz solicitó una adscripción de seis meses para prestar servicio en la Prefectura Pilcomayo y así poder cuidar a su madre. Sin embargo, la respuesta fue una notificación de baja.
«Amo mi trabajo, no quiero perder mi trabajo, pero tampoco quiero perder a mi mamá», expresó Ortiz, quien es hijo único y único sostén de su madre viuda. El prefecto aseguró haber informado su situación a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE) sin recibir respuesta. «Entre todos se limpian las manos», denunció.
La madre, con las piernas hinchadas y dificultades para movilizarse, pidió a las autoridades que permitan a su hijo permanecer en Clorinda. «Que lo traigan acá de paso, aunque sea para que me cuide. Sola ya no me puedo manejar más», dijo.
Ortiz advierte que sin su salario no podrá costear los medicamentos, pañales y traslados que requiere el tratamiento de su madre. El caso pone de relieve la necesidad de contemplar excepciones humanitarias en los procedimientos institucionales.
Para quienes deseen contactar a Luis Ortiz, su número de celular es +54 3425 907639.
