Un informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial señala retrocesos en sistemas de salud, cooperación global y equidad en el acceso a tratamientos.
La Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB), un grupo internacional de expertos respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó un informe que indica que la capacidad global para responder a una nueva pandemia no avanza al mismo ritmo que el aumento del riesgo. El documento señala retrocesos en áreas como la igualdad en el acceso a la salud y la confianza entre gobiernos y ciudadanos.
Según el informe, los brotes de enfermedades infecciosas son cada vez más frecuentes y tienen consecuencias más graves en términos de casos y fallecimientos. En los últimos diez años, el mundo experimentó seis emergencias de salud pública de importancia internacional: ébola en África Occidental (2014-2016), zika (2016), ébola en la República Democrática del Congo (2018-2020), COVID-19 (2020-2023) y dos brotes de mpox (2022-2025).
El documento destaca que el acceso equitativo a diagnósticos, vacunas y tratamientos empeoró. Durante el brote de mpox, las vacunas tardaron casi dos años en llegar a países de bajos ingresos, más lento que los 17 meses registrados durante la crisis de COVID-19. La GPMB define este fenómeno como «fatiga de la equidad».
En el ámbito social y político, el informe sostiene que las emergencias recientes erosionaron la confianza en los gobiernos y las instituciones. La recuperación sanitaria, económica y social es más lenta y desigual, afectando especialmente a poblaciones vulnerables como mujeres, niños y trabajadores informales.
Económicamente, durante el ébola en África Occidental y la pandemia de COVID-19, el Producto Interno Bruto (PIB) de las regiones afectadas cayó hasta un 5,1% y 2,9% respectivamente, con incremento del endeudamiento público e inflación.
La GPMB identifica la desconfianza y la fragmentación geopolítica como principales obstáculos para la preparación ante pandemias. Joy Phumaphi, copresidenta de la Junta, declaró: «Si la confianza y la cooperación siguen fracturándose, todos los países estarán más expuestos cuando llegue la próxima pandemia. La preparación no es solo un desafío técnico: es una prueba de liderazgo político».
El informe propone tres prioridades: crear un mecanismo independiente de monitoreo de riesgos pandémicos con inteligencia artificial; garantizar acceso equitativo a vacunas y tratamientos mediante un acuerdo global vinculante; y asegurar financiación previsible para preparación y respuesta inmediata. Kolinda Grabar-Kitarović, copresidenta de la Junta, afirmó: «El mundo no carece de soluciones. Pero sin confianza y equidad, esas soluciones no llegarán a las personas que más las necesitan».
