El psicólogo Martín Vendramini, en un análisis publicado, señaló una crisis de credibilidad en la política formoseña, criticó prácticas como el nepotismo y la falta de transparencia, y propuso medidas como una ley contra el nepotismo y concursos transparentes para cargos públicos.
El psicólogo Martín Vendramini, en un análisis publicado, afirmó que la política en Formosa atraviesa «uno de los peores momentos de credibilidad de los últimos años». Sostuvo que el problema «ya no viene solo de la oposición, sino de adentro del mismo espacio que históricamente decía representar al pueblo».
Vendramini declaró que «mientras la gente se rompe el lomo trabajando para llegar a fin de mes, muchos dirigentes parecen más preocupados por las peleas internas, las maniobras y cuidar sus privilegios, que por dar solución a los problemas reales de los formoseños». Agregó que «la política terminó convirtiéndose en una pelea de egos, donde casi nadie debate ideas ni propuestas para mejorar la provincia».
Señaló que «el acomodo se volvió tan normal que ya ni siquiera intentan disimularlo» y mencionó casos de «directores que acomodan a sus hijos» y «funcionarios que consiguen puestos para hermanos, cuñados y amistades». En contraposición, describió la situación del personal de salud: «enfermeros agotados física y mentalmente, técnicos que cumplen dobles turnos, profesionales que sostienen los hospitales prácticamente con sus propias manos».
Vendramini también abordó la educación y la seguridad. En educación, indicó que hay «docentes agotados, escuelas con necesidades básicas sin cubrir» y que «la educación debería ser una prioridad absoluta». En seguridad, afirmó que «la gente tiene miedo» y que «hay barrios donde los vecinos sienten que están solos, donde la droga avanza, aumentan los robos».
El psicólogo propuso varias medidas concretas: una «verdadera ley contra el nepotismo» que impida a funcionarios meter a sus familiares directos en su área de trabajo; «concursos transparentes para acceder a los cargos públicos»; «límites a la permanencia eterna en ciertos puestos»; «proteger de verdad a los trabajadores que denuncian actos de corrupción, persecución o abuso de poder»; una mejora salarial en salud; inversión en infraestructura escolar y salarios docentes; políticas de seguridad con «prevención, presencia real en los barrios, lucha contra el narcotráfico»; y «transparentar por completo la publicidad oficial y el uso de los recursos del Estado».
Concluyó que «Formosa necesita recuperar la dignidad en la función pública» y que «ningún proyecto político puede mantenerse en el tiempo si se olvida de la gente que lo hace posible todos los días».
