El obispo de Formosa encabezó la misa de Pentecostés en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, donde destacó la importancia del Espíritu Santo como don divino y llamó a la docilidad y a la unidad.
En la mañana del domingo, la comunidad católica de Formosa celebró la solemnidad de Pentecostés con una misa presidida por el obispo Monseñor Conejero Gallego a las 8 horas en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen -Iglesia Catedral-.
Durante su homilía, el prelado afirmó que “el Espíritu Santo es el mejor fruto y el mayor don que Dios da a sus hijos, que somos nosotros, el Espíritu de Dios, el que renueva todas las cosas, rejuvenece. Él es el Señor y dador de vida. Él vivifica todo”. Señaló que Pentecostés representa la culminación de un proceso salvífico y que permite a los discípulos llevar el legado de Jesús.
El obispo citó al apóstol Pablo al recordar que “nadie puede decir Jesús es el Señor si no tiene el Espíritu Santo dentro de él”. Destacó la importancia de la docilidad, mencionando a Jesús y a María como modelos de entrega, y sostuvo que “la obra mayor del Espíritu Santo es precisamente que la Palabra de Dios se haga carne en el seno purísimo de la Santísima Virgen María”. Exhortó a los fieles a invocar al Espíritu Santo y dejarse guiar por él, según la enseñanza del Papa San Pablo VI.
En su reflexión sobre la carta a los Gálatas, el prelado advirtió que “cuando el Espíritu de Dios no está en nuestro corazón, en la comunidad, en la sociedad, hay violencia, envidia, confrontaciones y peleas permanentes, insultos, impurezas, orgías, todo aquello que desdice de la imagen y semejanza de Dios”. En contraste, enumeró los frutos del Espíritu: “el amor, la paz, la alegría, la mansedumbre, la tolerancia, la amabilidad, el dominio de sí mismo”. Afirmó que “el lenguaje del Espíritu de Dios es el amor, la paz, la alegría y ese lenguaje es entendido por todas las personas que tienen buena voluntad”.
Finalmente, la homilía mencionó la advocación de María Auxiliadora y la participación de jóvenes en el quinto encuentro nacional de grupos misioneros en Córdoba, con el lema “en comunión somos misión”. El obispo instó a la juventud formoseña y a la comunidad a ser constructores de una Iglesia sinodal. La ceremonia continuó con la celebración del sacramento de la confirmación, donde se refirió al cristiano como “ungido para llevar la buena noticia y la salvación, la alegría y la paz a los hombres”.
Colaboración: “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen”, programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen –Iglesia Catedral- de Formosa.
