El director de Transporte municipal, Fabián Olivera, confirmó que este miércoles se registraron nuevos ataques contra dos colectivos de la empresa Fermoza, sumando cinco unidades dañadas en menos de una semana en la ciudad de Formosa.
La preocupación por los reiterados ataques al transporte público en la ciudad de Formosa sigue en aumento. Este miércoles se registraron nuevos hechos vandálicos contra colectivos de la empresa Fermoza y ya son cinco las unidades dañadas en menos de una semana, según confirmó el director de Transporte municipal, Fabián Olivera.
De acuerdo a lo informado, durante la jornada de hoy volvieron a ser atacados dos colectivos: uno de ellos en el barrio Lisbel Rivira y otro sobre calle Aramburu, en el barrio Emilio Tomás, a la altura de REFSA. Los daños fueron provocados nuevamente mediante pedradas que impactaron contra ventanillas y lunetas de las unidades.
“La situación ya es muy preocupante. Hoy miércoles volvieron a atacar tres colectivos de todos los formoseños. Dos otra vez en el barrio Lisbel Rivira, donde ya son cinco colectivos en menos de una semana”, expresó Olivera.
El funcionario recordó que durante el último fin de semana ya se habían registrado ataques similares en sectores de los barrios Lisbel Rivira y Urbanización España, principalmente contra unidades de la línea H cuando llegaban a la cabecera ubicada sobre calle Constancio Vigil.
Olivera advirtió que, además de los daños materiales, existe una enorme preocupación por la seguridad de pasajeros y choferes. “Hasta ahora no tuvimos personas heridas, pero nos preocupa muchísimo. En otro ataque, una piedra quedó en el regazo de un nene que viajaba junto a la ventanilla”, relató, al recordar un episodio ocurrido días atrás frente a REFSA.
El titular del área explicó que cada colectivo fuera de servicio afecta directamente la prestación del servicio y perjudica a cientos de vecinos que utilizan diariamente el transporte público. “Son cinco colectivos menos en circulación y la gente nos pide más frecuencia”, sostuvo.
También señaló que las reparaciones demandan al menos 48 horas debido a la dificultad para conseguir vidrios y repuestos, situación que complica aún más el normal funcionamiento de las líneas.
Ante el avance de estos hechos, desde el municipio ya realizaron las denuncias correspondientes y solicitaron mayor colaboración de la Policía provincial para reforzar la seguridad en las zonas consideradas conflictivas, especialmente en el barrio Lisbel Rivira, donde Olivera aseguró que la situación “ya está en emergencia”.
El funcionario indicó además que existen antecedentes de situaciones similares en otros sectores de la ciudad, aunque destacó que en barrios como Namqóm y los barrios 110 y 111 lograron trabajar de manera coordinada con efectivos policiales para garantizar la seguridad de los recorridos.
Finalmente, Olivera pidió el compromiso de los vecinos para cuidar el servicio público. “El colectivo es de todos. Siempre hay un familiar, un amigo o un vecino que necesita este servicio para ir a trabajar, estudiar o hacer trámites”, afirmó. Además, reconoció que tanto choferes como pasajeros ya manifiestan temor de ingresar a determinadas zonas durante la noche debido a los constantes ataques.
