En una entrevista radial, Gustavo Núñez, de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD), abordó los índices de pobreza, las deficiencias educativas, el consumo de sustancias y la falta de contención estatal en el centro oeste de la provincia.
En una emisión del programa radial “Algo Está Pasando”, conducido por Fernando López y Daniel Moreira Viera a través de FM VLU 88.5 del Grupo de Medios TVO, se entrevistó a Gustavo Núñez, integrante de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD). La organización, con sede en Las Lomitas, trabaja desde hace más de 40 años en el centro oeste de Formosa en la promoción del desarrollo y la defensa de los derechos de las comunidades originarias.
La conversación se originó a partir de los índices de pobreza estructural publicados por la Universidad Católica Argentina (UCA) en conjunto con el diario La Nación. Núñez señaló que el informe “muestra la cuestión estructural por un lado y cambia el eje del análisis, ya que habla de la pobreza desde la igualdad de oportunidades”. Afirmó que, a diferencia de las mediciones del INDEC que suelen concentrarse en Formosa Capital, este relevamiento expone asimetrías entre zonas urbanas, rurales y periurbanas. “En los pueblos se ve mucho más pobreza en los últimos dos años. En la calle es impresionante lo que nosotros le contábamos a la gente de La Nación: acá en Las Lomitas se ve gente revisando la basura, cosa que no se vio en otras épocas”, declaró.
En relación a la calidad educativa, Núñez sostuvo que si bien existen colegios de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) e institutos terciarios en la zona de Ramón Lista, “la mayoría va al secundario en su comunidad, pero hay chicos que salieron del secundario y no saben leer ni escribir su nombre”. Agregó que “el que lo tiene que ejecutar no está controlado, no está preparado o es de baja calidad”. Como ejemplo, mencionó el caso de un joven de la comunidad Wichí que, tras un accidente, no pudo rendir una materia en la fecha formal y el certificado otorgado no fue válido.
Sobre la precarización laboral, Núñez indicó que ante la falta de alternativas en el sector privado, los municipios asumen un rol de contención mediante empleo precarizado. “A la pobreza estructural que ya veníamos arrastrando por la falta de oportunidades, se le suma que se cortaron un montón de planes sin mirar el terreno”, afirmó. Mencionó casos de personas contratadas “de 8 a 11 de la mañana para barrer la calle a la que le pagan una miseria que no llega ni a 50.000 pesos al mes”.
En cuanto al consumo de sustancias, Núñez describió un panorama en el que “el consumo en los pueblos del oeste, sobre todo en las comunidades indígenas, es alarmante”. Detalló que “está el consumo de alcohol puro extra neutro de botellita, la inhalación de nafta y, lo peor, el desecho de las drogas como el paco, que ya entró en las comunidades y arrasa con todo”. Señaló que se ven “chicos de 13 o 14 años tirados en medio de la canchita de la comunidad, donde les pasan los perros por encima y la gente les pasa por el costado”. Atribuyó esta situación a “una falta de contención estatal profunda”.
Núñez también se refirió a la cosmovisión Wichí y el concepto de Husek, definido como “el espíritu en tres dimensiones: personal, social y chamánica”. Explicó que “ese espíritu tiene que estar equilibrado en uno mismo y en su comunidad. Si algo disrumpe, el Husek se va de la persona”. Sostuvo que “al no haber una política que contenga a estos pueblos y al homogeneizar todo, perdemos la oportunidad de que otras culturas aporten a la nuestra”.
Hacia el cierre, Núñez invitó a conocer las distintas realidades de la provincia y afirmó que “Formosa es rica en su diversidad y es mucho más que el tereo y la polca paraguaya”. Concluyó que “analizar la pobreza implica también entenderla desde la negación o desde el intento de homogeneización cultural existente”.
