El administrador general de la Dirección Provincial de Vialidad, Javier Caffa, señaló que la represa proyectada en Bolivia genera preocupación en Argentina y Paraguay por sus posibles efectos ambientales y en el manejo de sedimentos.
El ingeniero Javier Caffa, administrador general de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), se refirió al proyecto hidroeléctrico El Carrizal, que se desarrollaría en Bolivia. Según declaró, la obra genera preocupación tanto en Argentina como en Paraguay por los posibles impactos en la cuenca del río Pilcomayo.
Caffa afirmó que, si bien el proyecto tiene como objetivo el aprovechamiento para la generación eléctrica, su proyección «tiene implicancias en toda la cuenca del río Pilcomayo». En particular, advirtió sobre el impacto que podría producir «en el derrame de las aguas que llegan a nuestro territorio, así como en el manejo de los sedimentos».
El funcionario indicó que «es un proyecto que tiene problemas en lo ambiental» y señaló que distintos países ya han alertado para evitar que se vea afectada esa cuenca. Agregó que la obra «se debe hacer de acuerdo a las condiciones ambientales y técnicas». De lo contrario, advirtió sobre efectos negativos: «Primero, el derrame del caudal que todos los años se produce en cada ciclo anual, justamente a partir de las lluvias que se tienen en las altas cuencas en Bolivia».
En segundo lugar, mencionó «la problemática de los sedimentos, porque construir una represa significa que se va a hacer una exposición de ellos que cambiaría totalmente el comportamiento de las aguas del río Pilcomayo». Comparó que el Pilcomayo, a diferencia de otros ríos como el Paraná o el Uruguay, tiene características especiales, como el arrastre de sedimentos, lo que hace que «hacer este tipo de obra se vuelva tan complicado», concluyó.
