En un documento marcado por la emoción y el fuerte contenido político, el intendente de Las Lomitas, Atilio Basualdo, presentó formalmente su renuncia ante el Honorable Concejo Deliberante para asumir su banca como Diputado Nacional, un cargo para el cual fue electo por el pueblo de la provincia de Formosa.
La decisión fue comunicada en el marco de lo previsto por el artículo 174 de la Ley 1028 de Municipios, la Constitución Provincial y la Constitución Nacional. Basualdo calificó el paso como “una decisión trascendental” y remarcó que no implica un alejamiento de su compromiso con la ciudad.
“Esta renuncia no es un abandono; es una continuidad del deber. El pueblo de Formosa me dio un mandato claro: llevar la voz de los que nunca fueron escuchados”, expresó durante su mensaje ante los concejales.
En su discurso, Basualdo apuntó nuevamente contra el modelo político provincial, señalando que durante décadas “sofocó la esperanza” de miles de formoseños. Aseguró que su llegada al Congreso buscará representar a “los que resisten en silencio” y a quienes “sueñan con una provincia distinta, con dignidad, libertad y futuro”.
Reconocimiento a su equipo y mensaje a la comunidad
El ya exintendente dedicó un extenso reconocimiento a su equipo municipal, al que definió como “el mejor de la provincia”, destacando que sostuvo la gestión pese a “presiones, amenazas y obstáculos”.
“Cuando un pueblo se une, no hay verdugo político que pueda derrotarlo”, afirmó.
También agradeció a los vecinos de Las Lomitas por acompañar el proceso de transformación de la ciudad, a la que describió como un municipio “digno, vivo, pujante y respetado”.
Una despedida sin partir
Basualdo aseguró que su salida del Ejecutivo local no implica un distanciamiento de la comunidad lomitense.
“Me voy de este despacho, pero no de esta lucha. Mi alma es lomitense, y mi voz en Buenos Aires llevará el nombre de cada uno de ustedes”, declaró.
Además, sostuvo que desde su nuevo rol continuará impulsando una agenda para “reconstruir la provincia que nos merecemos”, reclamando una Formosa “sin miedo, sin silencios impuestos, sin amenazas ni condicionamientos”.
“Las Lomitas no agacha la cabeza”*
En uno de los tramos más políticos de su mensaje, Basualdo advirtió que su presencia en el Congreso será también una representación directa de la ciudad que gobernó:
“Quiero que el poder provincial lo escuche, aunque le duela: Las Lomitas no agacha la cabeza. Las Lomitas se pone de pie”.
El cierre de su intervención estuvo marcado por un mensaje de gratitud y compromiso:
“La grandeza no se mide por el poder, sino por el coraje. Nunca voy a abandonar esta tierra, su lucha ni su sueño”.
La renuncia de Basualdo abre ahora el proceso institucional correspondiente para la sucesión en la Intendencia, mientras se prepara para asumir su banca en la Cámara de Diputados de la Nación.
