viernes, 2 enero, 2026
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Monseñor Conejero: El gran desafío es bajar las aristas para que no haya un clima tan confrontativo

En una extensa e íntima entrevista concedida al programa “Exprés En Radio” por FM VLU 88.5, el Obispo de Formosa, Monseñor José Vicente Conejero Gallego, desglosó los desafíos que enfrenta la sociedad argentina y la Iglesia local para este incipiente 2026. Con un tono conciliador pero firme en sus convicciones, el prelado instó a desarmar los discursos de odio y a centrar la gestión pública en el bien común.

El balance del 2025: Entre la gratitud y la mirada esperanzadora

Al cerrar una etapa marcada por festividades cristianas y la transición hacia un nuevo ciclo, el Obispo de Formosa propuso una pausa necesaria para la reflexión. En comunicación directa con el periodista Daniel Moreira Viera, el monseñor hizo hincapié en que el balance de un año no debe quedar reducido a números o crisis económicas, sino que debe ser una evaluación espiritual y humana.

“Hay que evaluar siempre, siempre pero con esperanza y positivamente agradeciendo a Dios todo lo bueno que nos ha concedido y que se ha llevado a cabo, gracias a Dios y bueno, y con esperanza para mejorar siempre el año venidero”, subrayó el obispo. Para la autoridad eclesial, el 2025 no fue un año cualquiera, sino un periodo marcado por la fe como herramienta de resiliencia ante las adversidades.

“Dar gracias a Dios por los logros, beneficios y dones recibidos que no son pocos. Ya el hecho de vivir, pues es el don grande. Agradeciendo a Dios el año ahora que ya concluye el 2025, que para nosotros en la fe ha sido un año jubilar marcado por la esperanza, bajo el lema peregrinos de esperanza”, recordó, haciendo mención a la necesidad de una «conversión» constante que permita rectificar lo que se ha hecho mal en los ámbitos personal, familiar y social.

La Iglesia ante el espejo: El desafío de la Sinodalidad

Uno de los puntos más técnicos y profundos de la charla fue el concepto de la sinodalidad. Monseñor Conejero explicó que la Iglesia Católica se encuentra en un proceso de transformación interna que busca romper con las estructuras jerárquicas rígidas para pasar a un modelo de participación activa, iniciado por Francisco y sostenido ahora por el Papa León XIV.

“Vamos a partir de lo que es el desafío eclesial en primer lugar. Hay que empezar por casa, primeramente. Estamos llamados a implementar las actitudes de una Iglesia sinodal que tienen las actitudes de la escucha, de escuchar a todos discernir, tratar de ser respetuoso con lo que opinan los demás, no cerrarnos”, afirmó. Según sus palabras, el gran reto para este 2026 es evitar que la Iglesia se convierta en un conjunto de sectores aislados.

“El gran desafío es implementar esta iglesia sinodal. Que estamos llamados a una mayor comunión recuperando individualismo o grupito. Incrementar también la participación activa de todos, porque todos estamos llamados y cada uno desde su propia vocación tiene que aportar”, explicó, refiriéndose a que tanto laicos como consagrados deben trabajar bajo el lema de “comunión, participación y misión”.

Política, grieta y la «civilización del amor»

La entrevista tomó un rumbo más social al analizar la coyuntura política argentina, marcada por la polarización y lo que el obispo denomina «desigualdades inicuas». Conejero no dudó en señalar que el individualismo posmoderno está erosionando los vínculos que nos permiten vivir colectivamente.

“Una conversión de relaciones entre las personas, que a veces pues hay tensiones o conflictos. Una conversión en los vínculos para una mayor transparencia y sinceridad tanto en el orden político, económico, social como eclesial”, reclamó el obispo. Fue tajante al definir cómo debería ser la política en Formosa y en el país: “En el orden de la política, bueno, pues nosotros sabemos lo que la enseñanza de la Iglesia: la búsqueda del bien común. Y por tanto privilegiando a los más pobres y vulnerables, que eso no cabe la menor duda”.

Monseñor expresó su preocupación por la violencia verbal que domina el debate público: “Tratar de que no sea tan confrontativa, tan confrontativas, o polarizadas las visiones, sino un diálogo respetuoso. Bajar las aristas, diríamos, para que no haya un clima tan confrontativo, tan negativo en las relaciones, incluso se llegan a los insultos, a la descalificación del otro, no”.

El diagnóstico social: La brecha que no se puede ocultar

Durante el diálogo, se planteó la dificultad de realizar diagnósticos certeros cuando muchas veces se intenta «esconder bajo la alfombra» la realidad de la pobreza y la desigualdad. El obispo tomó como ejemplo a los países vecinos y su compromiso pastoral para abordar el problema.

“La Conferencia Episcopal del Paraguay ha elegido el bien común como un objetivo pastoral también y es una llamada también pues a la clase política y a todos los ciudadanos que somos responsables de asumir el bien común”, comentó. Para Conejero, el enemigo de la paz social es el sectarismo: “Cuando hay buena voluntad por parte de todos y erradicamos de nosotros conceptos de individualismo, partidismo exagerado. No vemos al opositor como enemigo. A veces esto es así, tú no piensas como yo, eres enemigo mío. Y no es así, uno puede discrepar y tiene sus razones”.

La responsabilidad de los medios de comunicación

Hacia el final de la comunicación, el Obispo de Formosa dejó un mensaje directo a quienes tienen la tarea de informar. En un mundo de redes sociales y noticias condicionadas, el prelado llamó a la ética profesional.

“Ustedes los comunicadores tienen una responsabilidad muy grande de obrar siempre la verdad objetiva y de contribuir a la paz, y a unas relaciones fraternas, porque claro, luego los grupos siempre normalmente pues acentúan o ponen las noticias según la conveniencia de los propietarios, porque es así, no nos vamos a engañar”, advirtió con sinceridad.

Su mensaje final fue una apelación a la esperanza y al servicio, pidiendo a la sociedad local y nacional buscar lo que el Papa ha definido como “una paz desarmada y desarmante”.

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