jueves, 15 enero, 2026
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A 10 años de impunidad: El desgarrador pedido de justicia de la madre del oficial Federico Romero

A diez años del fatídico lunes 18 de enero de 2016, Florencia Villa, madre del Oficial Inspector Federico Romero, rompe el silencio en una desgarradora denuncia pública. Entre pruebas de sangre y relatos de tortura, Villa apunta contra la cúpula policial, la justicia de Formosa y el Poder Ejecutivo, asegurando que a su hijo «lo hicieron callar» por saber demasiado.

El inicio de una pesadilla: un operativo «armado» y pertenencias secas

La historia oficial dictaba que Federico Romero, un joven oficial con un futuro prometedor, había muerto por un infortunio tras resbalar a las aguas del Riacho. Sin embargo, para su madre, las inconsistencias comenzaron desde el primer contacto con la fuerza policial tras la tragedia. Aquel día, el oficial no se encontraba allí por azar; cumplía órdenes directas de sus superiores en el área de Drogas Peligrosas.

«Soy Florencia Villa, madre del oficial inspector Romero. Hace 10 años que vengo luchando contra esta impunidad porque es impunidad. Mi hijo sabía mucho y lamentablemente así le costó la vida. Lo hicieron callado. Hoy estoy aquí enfrente del trabajo de mi hijo donde por última vez se lo vio con vida.»

Villa relata con precisión cronológica cómo se enteró de la supuesta caída: «Ese lunes 18 de enero de 2016 él se presentó a trabajar por orden del jefe de drogas peligrosas en ese entonces el comisario Petkevic, Luis Petkevic y lo mandan a un operativo, un operativo a orillas del Riacho, donde a las 15 horas van a mi casa a informarme de que Federico se había resbalado y cayó al agua.»

La primera señal de alerta fue la entrega de los objetos personales de Federico. Si el oficial se había hundido en el riacho, ¿cómo era posible que sus pertenencias no mostraran rastro de humedad? «Luego van otro grupo de policía a mi casa me llevan las pertenencias personales de él, su billetera, su celular y las llaves donde estaban sequitas, todas secas. Ahí pego el grito y le digo, ‘¿Qué hicieron con mi hijo? Algo hicieron porque no puede ser, no puede ser.’»

La pericia del horror: pruebas de tortura y sangre en las prendas

La lucha de Florencia no se basa solo en el instinto materno, sino en pruebas técnicas que, según denuncia, la justicia local ha intentado ignorar. El peritaje realizado por profesionales externos reveló una realidad mucho más oscura que un simple ahogamiento: el cuerpo de Federico hablaba de violencia previa a su caída al agua.

«En ese entonces vino un perito de otra provincia e hizo todas las investigaciones, efectivamente, a Federico luego golpearon, lo torturaron y lo tiraron al agua para hacerlo figurar como ahogado. Yo como madre no voy a nunca bajar los brazos porque me volvieron a matar. Mataron a Federico, me volvieron a matar en estos 10 años de injusticia, de impunidad.»

Villa sostiene con firmeza que la ausencia de microorganismos en los pulmones de su hijo es la prueba científica de que no respiró bajo el agua. «Él no se ahogó porque no se encontraron esos microorganismos que tiene que tener una persona ahogada. Experto criminalístico me decía de que se ve que a él lo tiraron al agua y al tirarse al agua las compuertas que tenemos aquí es como que se cierra. Al cerrarse no permite que entre agua en el esternón, en los pulmones ni el estómago.»

La madre exhibió públicamente las prendas que el oficial vestía aquel día, señalando rastros que la justicia parece querer desaparecer: «Todo esto es sangre, sangre. Jamás un ahogado, una persona que sabe nadar se va a tirar con las prendas. Mira el boxer. El boxer lleno de sangre humana y sangre de Fede. Esto todo sangre, sangre. Signos de violencia. De violencia, lo torturaron, a él lo torturaron y lo tiraron al riacho.»

El laberinto judicial: ¿A quién quieren encubrir?

Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Villa es el papel que han jugado los magistrados y fiscales en la causa. La madre del oficial acusa directamente al Juez Cañete y a la Fiscal Claudia Ontiveros de buscar el cierre definitivo del caso mediante la destrucción de la evidencia física.

«¿Qué hizo el juez Cañete? ¿Qué hizo la fiscal Claudia Ontiveros? Pidió el archivo y la destrucción total de las prendas. Esto, todas esas prendas quieren destruir y jamás pueden destruir porque son pruebas para una causa. Claro, ¿a quién quieren tapar? ¿A quién quieren tapar? Señor juez, necesito una respuesta a 10 años de impunidad, usted como padre, como juez de una institución muy importante donde imparte la justicia, ¿a quién quiere tapar, señor juez?»

Para la familia, la orden de destruir las prendas ensangrentadas no es un procedimiento administrativo, sino un intento de borrar las huellas de un crimen de estado.

Un mensaje directo al Gobernador

Frente a lo que define como una «justicia ausente», Florencia Villa apeló a la máxima autoridad de la provincia, el Gobernador Gildo Insfrán. En un discurso cargado de dolor y respeto, le recordó al mandatario que él también conoce el dolor de perder a un hijo, pero le exigió la valentía de enfrentar la realidad de lo que ocurre en sus instituciones.

«Con la mano en el corazón también le pido al señor gobernador, al señor Gildo Infran necesito una respuesta. Usted, señor gobernador, sabe lo que pasó con mi hijo. ¿A quién quieren encubrir? Con la mano en el corazón, usted también es padre de familia- No sé si tal vez no tiene el valor o la valentía de mirarme a la cara como madre y como formoseña ciudadana que soy.»

Villa enfatizó que, en una provincia con una estructura de mando tan vertical, nada sucede sin el conocimiento o la venia del Ejecutivo: «Lamentablemente, señor gobernador, usted es la máxima autoridad aquí de la provincia y todos dependen de su orden, todos, jueces, fiscales, ministros y todos están esperando que usted decida. Como madre solamente le digo que piense y que nos dé una respuesta como familia del oficial inspector Federico Romero, que él fue personal suyo, fue personal suyo de una institución que usted ordena.»

La memoria de Federico y una advertencia final

La nota periodística concluye con la reafirmación de una madre que no teme a las consecuencias de buscar la verdad. Villa cerró su declaración responsabilizando directamente al gobierno por su integridad física y la de su familia, dejando en claro que su hijo no fue una víctima del azar, sino de su propia integridad profesional.

«Quiero que quede bien en claro: mi hijo no se ahogó, Federico no se ahogó, a Federico lo mataron, lo torturaron y lo tiraron al agua para hacer figurar como ahogado. Él sabía nadar perfectamente y siempre lo voy a seguir sosteniendo y levantando la voz bien en alto, porque la memoria de mi hijo no va a morir jamás. Y otra cosa, señor gobernador, le quiero dejar bien en claro: mi vida y la vida de mi familia dependerá de usted. Llega a pasar cualquier cosa a mi familia y a mí, le responsabilizo directamente a usted y a todos sus allegados muy cercanos.»

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