viernes, 16 enero, 2026
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Barrio Salvador Gurrieri: Sobre el hombre que se encadenó, la policía advierte sus antecedentes

El barrio Fray Salvador Gurrieri, conocido popularmente como el ex-Lote 111, se convirtió en el epicentro de una controversia que mezcla la desesperación de un vecino con un historial judicial que la policía califica de «conflictivo». El caso de Miguel Galarza, un hombre de 68 años que decidió encadenarse a las rejas de su propio módulo habitacional, ha abierto un debate sobre la seguridad y la convivencia vecinal en la zona sur de la ciudad.

Para esclarecer los hechos, el programa radial “Exprés En Radio” (FM VLU 88.5, Grupo de Medios TVO) dialogó con el Comisario Inspector Gustavo Gabutti, Jefe del Destacamento Lote 111 de la Seccional 9°, quien aportó una visión oficial que pone en duda la narrativa del manifestante.

El inicio del conflicto: Un encadenamiento a la luz de la luna

La cronología de los hechos, según los registros de la Seccional Novena, sitúa el inicio de la intervención policial el pasado miércoles en horas de la noche. Ante el llamado de emergencia, los efectivos se encontraron con una escena de protesta extrema en el interior del domicilio de Galarza.

“La comisaría el sector 19, el miércoles a las 20:30 horas acudió un requerimiento al domicilio de este señor, donde él manifestaba de que iba a tomar la determinación en reclamo a una respuesta judicial inmediata de encadenarse a una de las rejas ahí en el interior de su domicilio”, relató el Comisario Gabutti durante la entrevista.

El hombre fundamenta su drástica decisión en un supuesto estado de desprotección. Según sus declaraciones, vive bajo el constante acoso de grupos de jóvenes y vecinos que arrojan piedras a su techo y lo insultan. Sin embargo, para la fuerza policial, esta «protesta» es solo la punta del iceberg de un problema de convivencia de larga data donde las responsabilidades parecen ser compartidas.

La versión oficial: Un historial de violencia y roces vecinales

A diferencia de la imagen de víctima que Galarza proyectó ante las cámaras, el informe policial revela que su nombre no es ajeno a los tribunales. Tras una consulta exhaustiva a la base de datos de la Dirección General de Informática, se determinó que el sujeto posee un carácter marcadamente irritable que ha derivado en múltiples intervenciones de la fuerza.

“En la comisaría seccional 9° hay antecedentes de sumarios contravencionales que también posee este ciudadano. No es en reclamo, sino por los diferentes altercados que mantenía el mismo con los vecinos, donde él resulta como también como infractor, como también los vecinos lindantes”, precisó el Comisario Inspector.

Gabutti fue más allá al describir la personalidad del manifestante, señalando que los problemas en el Salvador Gurrieri suelen ser bilaterales: “Constantemente confronta y, por su carácter y temperamento, está constantemente discutiendo o peleando con los vecinos”. Según el relevamiento de los efectivos en el lugar, la convivencia se ha vuelto insostenible debido a la naturaleza confrontativa del hombre.

Los cargos que pesan sobre el manifestante

Uno de los momentos de mayor tensión en la entrevista radial ocurrió cuando se abordaron los antecedentes penales específicos. A pesar de que Galarza sostiene haber sido sobreseído en causas pasadas, la policía confirmó que el sistema registra causas sumamente graves que datan del año 2023 en adelante.

Al ser consultado sobre la naturaleza de estos delitos, el Jefe Policial detalló: “Él tiene varios antecedentes, tiene antecedentes por abuso, tiene antecedente por agresión, por violencia de género”. Estas causas, que incluyen denuncias por “amenazas con arma blanca, abuso sexual y falsa denuncia”, configuran un perfil que dista mucho de la «víctima de inseguridad» que el hombre pretende representar.

Respecto a su supuesta inocencia confirmada por la justicia, el Comisario fue cauteloso: “Si él cuenta o no con antecedentes de que haya sido sobreseído, eso tuvo que haberse notificado en sede judicial. Pero al modo de comentario, las causas que tienen violencia de género, mientras dura el proceso, siempre son todos los mandatos judiciales que por ahí se reciben ahí en sede de la comisaría”.

El vacío de denuncias actuales

Un dato que llama la atención de los investigadores es que, a pesar de la protesta mediática, no existen denuncias recientes por parte de Galarza que justifiquen su reclamo de «falta de acción policial». La policía asegura que siempre se ha atendido cada uno de sus llamados al 911, incluso facilitándole la toma de declaraciones en su propio hogar debido a su situación.

“Por el momento no, por el momento hasta en el momento no, solamente lo que él hace público en los medios y después tampoco hay una denuncia o algo de por medio”, sentenció Gabutti. El jefe policial aclaró que “las veces que él solicitó requerimiento al 911, siempre se concurrió y este señor atiende desde el interior de su domicilio, relata y en varias circunstancias cuando tenían que tomársele la denuncia, se le recepcionaba en el lugar sin inconveniente alguno”.

A la espera de una resolución judicial

Actualmente, el caso se encuentra bajo la órbita del Juzgado de Instrucción y Correccional N° 1. Mientras Galarza permanece encadenado, la policía ha cumplido con informar a los órganos correspondientes e iniciar el expediente judicial por la situación de protesta.

El desenlace de esta «novela» vecinal en el Salvador Gurrieri dependerá de las medidas que tome el juez interviniente, quien deberá sopesar el reclamo de un ciudadano de la tercera edad frente a un prontuario que incluye delitos de alta gravedad social. Por ahora, el ambiente en el Lote 111 sigue siendo de una tensa calma, con la sombra de la violencia de género y los conflictos de barrio sobrevolando cada rincón del módulo habitacional.

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