En el extremo noreste de la provincia de Formosa, donde el paisaje ribereño define la identidad de su gente, los habitantes del Barrio Puerto Pilcomayo han decidido que el tiempo de la espera ha terminado. En una movilización vecinal sin precedentes por su nivel de organización, se ha presentado una nota formal ante la Municipalidad de Clorinda, dirigida específicamente a la máxima autoridad comunal, el Intendente Ariel Caniza, con un objetivo claro: la Solicitud de Extensión de Red de Agua Potable.
La misiva no es solo un trámite administrativo; es el reflejo de una lucha histórica por la dignidad. A través de un documento que combina el respeto institucional con la firmeza de quienes ven vulnerados sus derechos básicos, los pobladores han dejado plasmada una realidad que ya no puede ser ignorada por el poder político local ni provincial.
El Reconocimiento de una Problemática Histórica
El documento comienza estableciendo un puente de diálogo directo entre el administrado y el administrador, apelando a la responsabilidad que conlleva el cargo ejecutivo para con sus ciudadanos. El cuerpo del texto, que lleva la firma de cientos de vecinos, inicia con una declaración de principios:
«Nos dirigimos a ustedes, vecinos y vecinas del Barrio Puerto Pilcomayo de la ciudad de Clorinda, provincia de Formosa, con el profundo respeto que merece su investidura y con el fin de solicitar la urgente intervención de su persona, como Intendente Municipal; para abordar la problemática del acceso a agua potable en nuestra zona.»
Este párrafo inicial sitúa la demanda no como una queja aislada, sino como un pedido de intervención urgente en una zona que, por su ubicación geográfica y estratégica, debería contar con todos los servicios básicos garantizados.
La Cruda Realidad: Entre Camiones Cisterna y la Inseguridad Sanitaria
Uno de los puntos más sensibles de la nota periodística y del reclamo vecinal es la descripción de cómo sobreviven hoy las familias de Puerto Pilcomayo. Actualmente, el suministro depende exclusivamente de la voluntad logística del municipio, un sistema que los vecinos reconocen pero que califican de insuficiente y potencialmente peligroso para la salud. Al respecto, el texto resalta:
«Actualmente, todos nuestros hogares carecen de una conexión domiciliaria adecuada a la red de agua potable. y el agua que recibimos: por medio de camiones cisternas: si bien es de mucha ayuda, y estamos muy agradecidos con ello: no cumple con los estándares de calidad necesarios para el consumo humano.»
La falta de una red de tuberías subterráneas que garantice la presión, el filtrado y la cloración adecuada coloca a los habitantes en una situación de inferioridad respecto al resto de la ciudad de Clorinda. El agradecimiento por el camión cisterna no oculta la crítica de fondo: el agua transportada, al quedar estancada en reservorios domiciliarios muchas veces precarios, pierde su aptitud para el consumo directo, obligando a las familias a gastos extra en agua mineral o a riesgos de enfermedades transmitidas por el agua.
Un Derecho Humano Vulnerado bajo la Lupa
La argumentación de los vecinos de Puerto Pilcomayo no se queda en lo técnico, sino que escala a lo ético y legal. Recuerdan a las autoridades que el acceso al agua no es un servicio comercial, sino un derecho humano fundamental que el Estado debe garantizar. La nota presentada al Intendente Caniza subraya con dolor:
«Esta situación nos impide garantizar condiciones básicas de higiene y salud, afectando directamente la calidad de vida de nuestras familias y vulnerando nuestro derecho humano fundamental al agua y saneamiento.»
En un contexto donde la salud pública es prioridad, la ausencia de agua corriente se traduce en una barrera infranqueable para la prevención de enfermedades y el desarrollo digno de la infancia en el barrio. La comunidad manifiesta que no se puede hablar de progreso en Clorinda mientras uno de sus barrios más emblemáticos siga careciendo de «saneamiento» real.
El Petitorio: Una Solución Definitiva y Estructural
Lejos de pedir soluciones temporales o parches que se diluyan con el tiempo, la comunidad ha formalizado un pedido de obra pública estructural. El foco está puesto en la infraestructura que permita la conexión de cada vivienda a la red troncal de la ciudad. El texto es contundente en su solicitud:
«Por todo lo expuesto, solicitamos formalmente a usted que impulse las gestiones necesarias para: 1. La extensión de la red de agua potable a nuestra zona, permitiendo el acceso al servicio en condiciones de dignidad y salubridad.»
Este punto exige que el Intendente Caniza actúe como gestor ante los organismos correspondientes (como el SPAP a nivel provincial o entes nacionales de obras hídricas) para incluir a Puerto Pilcomayo en el plan de inversiones de la provincia de Formosa.
El Respaldo de la Voluntad Popular
Finalmente, la nota no llega sola a las mesas de entrada del municipio. Viene acompañada del peso de la firma de quienes día a día sufren la carencia del recurso. El cierre del documento reafirma que este es un pedido colectivo, libre de banderas políticas y centrado en la necesidad humana:
«Adjuntamos a la presente un listado de firmas de vecinos que respaldan esta solicitud, demostrando el amplio consenso y la urgencia de esta petición.»
Con esta entrega, los vecinos de Puerto Pilcomayo han pasado la pelota al campo de la Municipalidad de Clorinda. Ahora, la mirada de toda la provincia se posa sobre la respuesta que el Ejecutivo dará a esta zona fronteriza que solo pide lo básico: abrir una canilla en sus hogares y recibir agua segura.
