En una semana marcada por intensas negociaciones en el corazón del poder político argentino, el dirigente Atilio Basualdo ha consolidado su rol como el principal gestor de los intereses formoseños ante la administración central. Su presencia en la Casa Rosada no solo representa un cambio de interlocución, sino el inicio de una etapa de «inversiones estratégicas» destinadas a transformar la matriz productiva y social de la provincia de Formosa.
Gestiones de alto impacto y reactivación de obras
El eje central de la visita de Basualdo a Buenos Aires ha sido la reactivación de la infraestructura provincial. Con una agenda cargada de tecnicismos y visión a largo plazo, el dirigente mantuvo reuniones de trabajo con altos funcionarios del Gobierno Nacional que lidera Javier Milei. El objetivo es claro: «gestionar obras (algunas con novedades ya anunciadas) y proponer inversiones estratégicas» que permitan sacar a la provincia del estancamiento.
Estas obras no son solo ladrillos y cemento; representan la base logística necesaria para que el sector privado comience a ver en el norte argentino un polo de oportunidades. Según fuentes cercanas al dirigente, el foco está puesto en proyectos que garanticen servicios básicos y conectividad, elementos vitales para cualquier plan de desarrollo serio.
Un modelo basado en la producción y el tejido social
A diferencia de esquemas políticos anteriores, la propuesta que Basualdo llevó a los despachos nacionales tiene un fuerte componente desarrollista. Se busca romper con la dependencia exclusiva del empleo público para migrar hacia un ecosistema donde la inversión privada sea el motor.
Bajo esta premisa, «Basualdo impulsa una agenda orientada a avanzar con inversiones nacionales en áreas claves, para iniciar el desarrollo provincial con una mirada puesta en la producción y en lo social». Esta dualidad busca que el crecimiento económico no deje a nadie atrás, atendiendo las urgencias de los sectores más vulnerables mediante la generación de empleo genuino.
El hombre de confianza del armado libertario
Uno de los datos políticos más relevantes de este viaje es la consolidación de Basualdo dentro del esquema de poder de La Libertad Avanza. Su capacidad de diálogo y su conocimiento del territorio lo han catapultado a una posición de privilegio en la estructura nacional.
En este sentido, el dirigente «ya se consolidó como el principal referente y hombre de confianza de Eduardo ‘Lule’ Menem y de Martín Menem en la provincia de Formosa». Este respaldo político de figuras centrales del oficialismo nacional le otorga un peso específico propio, permitiéndole sentarse en las mesas donde se toman las decisiones de fondo que afectan al presupuesto y las obras del interior.
Hacia un nuevo horizonte institucional
La estrategia de Basualdo no es solo de gestión de recursos, sino de construcción de puentes. En un clima político que a menudo tiende a la polarización, su figura emerge como la de un facilitador institucional que prioriza los resultados para su provincia por sobre las disputas partidarias estériles.
«De esta manera, está enfocado en fortalecer el vínculo político e institucional con el Gobierno Nacional». Esta alineación no es casualidad; responde a la necesidad de integrar a Formosa en el nuevo paradigma económico que propone la Nación. Gracias a esto, «su rol estratégico lo posiciona como un interlocutor clave para canalizar gestiones y abrir nuevas oportunidades de desarrollo para los formoseños», marcando quizás el inicio de una renovación política profunda en la provincia.
