La llegada de las nuevas facturas de energía eléctrica ha transformado la tranquilidad de los hogares formoseños en un clima de tensión y reclamo generalizado. Durante la última semana, usuarios de distintos puntos de la provincia han reportado incrementos que, en muchos casos, duplican o triplican los montos abonados el mes anterior.
La situación no solo afecta al bolsillo, sino que ha reavivado un viejo debate sobre la equidad en el sistema de distribución: la mirada está puesta en quienes evaden el pago mientras el usuario cumplidor soporta todo el peso del ajuste.
El Estallido en las Redes: Un Termómetro del Malestar Social
Un relevamiento detallado por las principales plataformas digitales —Facebook, Instagram y grupos de WhatsApp vecinales— permite observar que la queja no es aislada ni exclusiva de la capital. Desde Clorinda hasta Ingeniero Juárez, el sentimiento es unísono.
En Facebook, los posteos de la empresa «se han convertido en un muro de lamentos y denuncias ciudadanas», donde cientos de usuarios comparten capturas de pantalla de sus facturas con cifras que consideran «impagables e irreales para el consumo promedio de una familia». En Instagram, las historias etiquetando a entes reguladores se multiplican, exigiendo una revisión urgente de los cuadros tarifarios.
«Primero Controlen a los Enganchados»: El Reclamo Central
El punto de mayor fricción entre la prestataria y la comunidad radica en la falta de control sobre las conexiones clandestinas. Los vecinos sostienen que, antes de aplicar aumentos de esta magnitud a quienes tienen medidor y pagan mensualmente, la empresa debería sanear su base de usuarios.
«Es una injusticia total que siempre paguemos los mismos; antes de subir la luz, deberían salir a la calle y cobrar a los miles de enganchados que hay en cada barrio», manifestó un vecino del barrio San Francisco, cuyo comentario alcanzó cientos de reacciones de apoyo. La percepción general es que «el costo de la energía que se roban otros termina siendo prorrateado y cargado en la boleta del vecino honesto», una lógica que la ciudadanía ya no está dispuesta a tolerar.
Análisis de la Situación: Entre el Consumo Estival y la Falta de Inversión
Si bien desde los organismos oficiales se suele argumentar que el aumento responde a la quita de subsidios nacionales y a las altas temperaturas de la región, el análisis de las quejas en redes sociales sugiere otras falencias:
- Lecturas Estimadas: Muchos usuarios denuncian que «no pasan a tomar el estado del medidor y mandan facturas por montos estimados que nada tienen que ver con la realidad».
- Pérdidas Técnicas: La sospecha de que la ineficiencia del sistema y las conexiones ilegales inflan el costo operativo de REFSA es una constante en el discurso vecinal.
- Falta de Respuestas: La atención al cliente es otro foco de conflicto, ya que «hacer un reclamo formal en las oficinas es una pérdida de tiempo donde nadie te da una solución técnica».
Hacia un Conflicto en Escalada
La presión social está derivando en llamados a movilizaciones y «cacerolazos» virtuales. La exigencia es clara: una auditoría real sobre los usuarios en situación de irregularidad. Para el formoseño medio, el mensaje es directo: «no se puede seguir castigando al que cumple mientras se mira para otro lado con las conexiones ilegales».
La provincia enfrenta un verano caliente, no solo por el clima, sino por una crisis tarifaria que pone a prueba la paciencia de una población que exige, por sobre todas las cosas, «transparencia y justicia en el cobro de un servicio esencial».
