La provincia de Formosa enfrenta un desafío epidemiológico que, aunque prevenible y tratable, ha mostrado cifras preocupantes en los últimos años: el resurgimiento de la sífilis. Lo que antes se consideraba una enfermedad del pasado, hoy se encuentra en el centro del debate político y sanitario tras las recientes declaraciones de legisladores locales que exigen mayor transparencia y acción.
¿Qué es la sífilis? Una mirada a la enfermedad
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Treponema pallidum. A diferencia de otras patologías, su progresión es engañosa, ya que atraviesa diversas etapas que pueden incluir periodos de latencia donde el paciente no presenta síntomas visibles, facilitando así su propagación involuntaria.
- Fase Primaria: Se manifiesta habitualmente mediante una llaga única (chancro) en el lugar de la infección, que no causa dolor y suele desaparecer sola, dando una falsa sensación de curación.
- Fase Secundaria: Aparecen erupciones cutáneas, fiebre y ganglios inflamados.
- Sífilis Congénita: Es quizás la faceta más trágica de la enfermedad, ocurriendo cuando una persona gestante transmite la bacteria al feto, lo que puede derivar en malformaciones graves, partos prematuros o muerte fetal.
El panorama en Formosa: Cifras que alarman
En la provincia de Formosa, el incremento de casos ha seguido la tendencia nacional, pero con particularidades regionales que dificultan su control. La falta de campañas masivas de testeo y una educación sexual integral debilitada han permitido que la bacteria circule con mayor libertad, especialmente en los sectores más vulnerables y en la población joven.
Expertos locales señalan que el sistema de salud debe reforzar no solo la entrega de penicilina (el tratamiento estándar), sino fundamentalmente el diagnóstico precoz en embarazadas para frenar la transmisión vertical.
La postura de la oposición: «Hablar de sífilis no es tabú»
La discusión tomó un tono de urgencia tras la intervención de la Diputada provincial Ana Costa Ankenbrand, quien utilizó sus plataformas digitales para denunciar la situación actual y la aparente inacción estatal frente al aumento de contagios.
En sus redes sociales, la legisladora fue contundente al señalar la necesidad de romper el estigma social que rodea a las enfermedades de transmisión sexual. Según la funcionaria, el silencio es el principal aliado de la infección. En un mensaje que rápidamente se viralizó, «Hablar de sífilis no es tabú. Tabú es mirar para otro lado mientras los casos crecen.»
La diputada enfatizó que la salud pública no puede permitirse retrocesos en materia de prevención. Para Costa Ankenbrand, el foco debe estar en la provisión constante de insumos en los centros de salud de toda la provincia, especialmente en el interior, donde el acceso a análisis de laboratorio puede ser más restringido.
Hacia una solución: Prevención y Concientización
El avance de la sífilis en Formosa no es un problema médico aislado, sino un indicador de la necesidad de renovar los contratos de confianza entre el Estado y la ciudadanía en materia de salud sexual. El uso de métodos de barrera (preservativos) y el acceso a análisis de sangre gratuitos y confidenciales son las únicas herramientas efectivas para revertir la curva de contagios.
La comunidad médica coincide con el reclamo político en un punto esencial: la sífilis tiene cura, pero para vencerla, primero hay que visibilizarla. El desafío para las autoridades formoseñas será transformar estas críticas en políticas activas que logren frenar una enfermedad que, en pleno siglo XXI, no debería seguir cobrando terreno.
