Luego de atravesar momentos de extrema preocupación, Fabricio Caballero, un joven de 19 años, fue dado de alta médica y continuará su proceso de recuperación en su domicilio, tras haber permanecido internado en Terapia Intensiva y ser intervenido quirúrgicamente en la cabeza. Su evolución fue positiva y representa un gran alivio para su familia y para toda la comunidad formoseña, que siguió el caso muy de cerca.
El hecho que derivó en su internación ocurrió cuando otro adolescente realizaba maniobras peligrosas conocidas como “willy” a bordo de una motocicleta. La imprudente acción terminó en un violento impacto que dejó a Fabricio con lesiones de extrema gravedad, generando una fuerte conmoción social.
Durante los días más críticos, el acompañamiento de la sociedad formoseña fue constante. Vecinos, familiares y amigos se unieron en cadenas de oración y mensajes de apoyo, reflejando la sensibilidad y la solidaridad de una comunidad que se mantuvo expectante por la evolución del joven.
En las últimas horas, su padre, Héctor Caballero, confirmó la noticia a través de sus redes sociales, donde expresó su profunda emoción y agradecimiento. Además, convocó a familiares, amigos y a toda persona que desee acompañar a recibir a Fabricio en la salida del Hospital Evita, este lunes a las 12 del mediodía. En su mensaje, destacó la fe, la fortaleza atravesada en los momentos más difíciles y remarcó que este paso representa una victoria en medio de una situación dolorosa.
Pese a este grave antecedente, en distintos puntos de la ciudad continúan registrándose maniobras peligrosas similares, lo que mantiene en alerta a vecinos y autoridades. Sin embargo, el caso de Fabricio generó un punto de inflexión: la Policía tomó cartas en el asunto y reforzó los controles con el objetivo de prevenir nuevas situaciones que puedan poner en riesgo la vida de jóvenes y transeúntes.
La familia Caballero adelantó que, una vez en casa, comenzará el camino para exigir justicia. “Ojalá nunca más exista otro caso tan duro como el de Fabri”, expresó su padre, señalando que el joven se transformará en una voz que reclame conciencia, responsabilidad y acciones concretas para evitar nuevas tragedias.
Mientras Fabricio continúa su recuperación, su historia deja un mensaje claro sobre las consecuencias de la imprudencia vial y la necesidad urgente de mayor compromiso social y estatal para cuidar la vida.
