En una mañana cargada de simbolismo y profundidad teológica, la Catedral de Formosa fue escenario de una de las homilías más potentes del año. Monseñor José Vicente Conejero Gallego, durante la misa central de este domingo 8 de febrero, desglosó el programa de vida cristiana contenido en el Evangelio, vinculando la espiritualidad de las Bienaventuranzas con la urgencia social de combatir la esclavitud moderna y la indiferencia ante el prójimo.
El Discípulo como Agente de Transformación Social
Tras la lectura del Evangelio, el Obispo inició su reflexión conectando el mensaje de esperanza de la semana anterior con la responsabilidad práctica del creyente. Para Monseñor, ser cristiano no es una distinción de estatus, sino una función esencial para la armonía de la sociedad.
«Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Son dos símbolos muy expresivos. Todos sabemos la eficacia de la sal, que sirve para sazonar las comidas y para conservar también algunos productos como el pescado. Así de igual manera reconocemos que la luz brilla en medio de las tinieblas para no caminar a tiendas y no tropezar en la vida.»
El prelado explicó que, así como la sal evita la corrupción de los alimentos, el cristiano debe evitar la corrupción moral de su entorno. Sin embargo, aclaró que esta capacidad no es propia, sino un reflejo de la fuente divina: «Pues bien, esto es lo que Jesús nos invita a que nosotros seamos como Él. La luz que brilla en las cineblas es su persona. Así lo expresa San Juan al comienzo de su Evangelio en el prólogo, que Cristo es la luz del mundo, la palabra de Dios hecha carne. Y él mismo dirá más adelante, yo soy la luz del mundo. Y vuelvo a repetir, el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tiene la luz de la vida.»
La Caridad: El Camino hacia la Cuaresma y la Conversión
Con la proximidad del tiempo cuaresmal, que iniciará el próximo miércoles 18 con la imposición de las cenizas, Conejero Gallego señaló que febrero es el «mes del llamado a la conversión». En este contexto, fue enfático al diferenciar la «filantropía de lo ajeno» de la verdadera caridad cristiana, la cual requiere un desprendimiento personal y un compromiso real con el que sufre.
«La verdadera fe y la verdadera esperanza del cristiano debe alcanzar su plenitud en la caridad, en el amor. Por eso ya el profeta Isaías anuncia, si eres compasivo con el necesitado, con aquel que tiene hambre, con aquel que está desnudo, con el que no tiene techo para cobijarse si das de lo tuyo no de los demás porque estamos a veces acostumbrados a ser generosos con lo ajeno, no con lo propio si sale de ti de lo tuyo y ayuda este corazón a tu hermano brillará una luz en tu corazón. Vivirás en la luz.»
La Fragilidad Humana frente al Poder de la Fe
En un tramo dedicado a la humildad pastoral, Monseñor recordó las palabras del Apóstol San Pablo a la comunidad de Corinto. Advirtió que la confianza excesiva en la «sabiduría humana» o en los poderes temporales es una trampa que conduce a la desesperanza, pues solo lo divino tiene carácter de eternidad.
«¿En quién ponemos nosotros nuestra esperanza? ¿en el Señor? ¿nuestra plena y total confianza en los hombres? ¿en la sabiduría humana o en Dios? en el Señor tenemos que depositar nuestra total y plena confianza. Todos los demás somos seres de polvo que no podemos salvar. Como dice el salmista y hemos repetido tantas veces, el día que fallecen desaparecen todos sus planes y proyectos. porque son humanos y no pueden salvar. El único que puede dar la salvación, el sentido profundo de la vida, el que nos colma de esperanza y de amor, es Cristo Jesús.»
Esta reflexión se alinea con el lema diocesano del año en curso, el cual invita a recordar que Cristo «nos amó y se entregó por nosotros», motivo por el cual la comunidad debe permanecer anclada en ese amor para no ser arrastrada por el individualismo.
Un Grito contra la Trata: La Memoria de Santa Josefina Bakhita
La homilía tomó un tono de denuncia social al recordar que hoy, 8 de febrero, la Iglesia celebra a Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que conoció la crueldad de la esclavitud. Monseñor utilizó esta efeméride para recordar que, bajo nuevas formas, la trata de personas sigue siendo una herida abierta en la humanidad.
«Hoy la iglesia también 8 de febrero recuerda a Santa Josefina Josefina Bakhita que es una religiosa que fue esclava en Sudán vendida y por tanto hoy es la jornada mundial de oración contra la trata de personas y la esclavitud acciones que atentan gravemente contra la dignidad de la persona humana y hoy hay personas, niños, niñas que son vendidos y por tanto hemos de procurar nosotros también unir nuestra oración de oración contra este mal que es la trata y la esclavitud de las personas.»
Concluyó su mensaje instando a la coherencia, pidiendo que las buenas obras no busquen el aplauso personal, sino la gloria de Dios. «Solo cuando amamos y superamos nuestros egoísmos individualismos, brilla la fe verdadera», sentenció el Obispo, haciendo eco del pedido del Papa Francisco para erradicar definitivamente todo lo que hiere la conciencia y la dignidad humana.
Homilía completa:
El que le sigue no camina en tinieblas, sino que tiene la luz de la vida. Queridos hermanos, el domingo pasado escuchábamos en el sermón de la montaña las bienaventuranzas. felices, los pobres en el espíritu, los pacientes los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los pacientes y hoy a continuación de la proclamación de las bienaventuranzas Jesús dice a quienes son sus discípulos y ponen en práctica estas actitudes y acciones.
Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Son dos símbolos muy expresivos. Todos sabemos la eficacia de la sal, que sirve para sazonar las comidas y para conservar también algunos productos como el pescado. Así de igual manera reconocemos que la luz brilla en medio de las tinieblas para no caminar a tiendas y no tropezar en la vida.
Pues bien, esto es lo que Jesús nos invita a que nosotros seamos como Él. La luz que brilla en las tinieblas es su persona. Así lo expresa San Juan al comienzo de su Evangelio en el prólogo, que Cristo es la luz del mundo, la palabra de Dios hecha carne.
Y él mismo dirá más adelante, yo soy la luz del mundo. Y vuelvo a repetir, el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tiene la luz de la vida. y nosotros queridos hermanos discípulos de Jesús tenemos también que ser esa sal y esa luz en medio del mundo.
Durante estos domingos pasados hemos reflexionado sobre la fe, sobre la esperanza, y hoy la palabra de Dios nos invita en este mes de febrero que nosotros denominamos como el mes del llamado a la conversión. Este próximo miércoles, ¿no? El otro, 18, daremos inicio al tiempo de cuaresma, de preparación para la pasto. Y entonces ya la palabra de Dios nos invita a que la verdadera fe y la verdadera esperanza del cristiano debe alcanzar su plenitud en la caridad, en el amor.
Por eso ya el profeta Isaías anuncia, si eres compasivo con el necesitado, con aquel que tiene hambre, con aquel que está desnudo, con el que no tiene techo para cobijarse si das de lo tuyo no de los demás porque estamos a veces acostumbrados a ser generosos con lo ajeno, no con lo propio si sale de ti de lo tuyo y ayuda este corazón a tu hermano brillará una luz en tu corazón. Vivirás en la luz.
Así también el apóstol San Pablo reconoce el poder del Espíritu Santo. Cuando anuncia y predica la buena noticia del reino de Dios a la comunidad de Corinto, que era una comunidad de Grecia, donde la sabiduría humana era muy estimada, él humildemente se presenta y dice con sinceridad, me he presentado a ustedes temeroso y débil, frágil, porque mi predicación no se ha fundamentado en sabiduría humana que ustedes tienen tanta sino yo les he anunciado a Cristo y Cristo crucificado el que am y se entregó dando la vida Por tanto mi predicación esta apoyada en el poder de Dios No en la sabiduría ni el poder humano.
Esto está en sintonía también con la oración que hemos elevado al Señor en la colecta. Señor, conceda a tu familia, que es la iglesia. tu bondad, tu amor porque solo en ti hemos puesto nuestra esperanza ¿en quién ponemos nosotros nuestra esperanza? ¿en el Señor? ¿nuestra plena y total confianza en los hombres? ¿en la sabiduría humana o en Dios? en el Señor tenemos que depositar nuestra total y plena confianza. Todos los demás somos seres de polvo que no podemos salvar.
Como dice el salmista y hemos repetido tantas veces, el día que fallecen desaparecen todos sus planes y proyectos. porque son humanos y no pueden salvar. El único que puede dar la salvación, el sentido profundo de la vida, el que nos colma de esperanza y de amor, es Cristo Jesús. Es el lema diocesano de este año, que nos amó y se entregó por nosotros, y de ahí nosotros agradecidos, deseamos permanecer en su amor.
En el Evangelio, como les decía, una vez proclamadas las bienaventuranzas, que es el programa de vida de los discípulos del Señor, dicen presente, si ustedes viven así, son la sal de la tierra y la luz del mundo. esto es una llamada queridos hermanos a ser coherentes con nuestra fe solamente cuando amamos nos entregamos servimos generosamente superamos nuestros egoísmos individualismos y abrimos el corazón de manera compasiva a todos pero especialmente a quienes sufren a los enfermos entonces ah brilla la fe y la esperanza verdadera y brilla la luz y somos motivo de reconocer los demás van a reconocer en nosotros pero no para que redunde en éxito o alabanza para que nos digan que buena es esta persona, que generosa no, de ninguna manera todo el bien que obremos debemos hacerlo con humildad para que Dios sea glorificado decía Jesús cuando vean vuestras buenas obras Dios será glorificado pues bien hermanos esto es lo que hemos de procurar vivir la verdadera caridad no para beneficio o que redunde en alabanza nuestra sino para gloria de Dios
Hoy la iglesia también 8 de febrero recuerda a Santa Josefina Josefina Bakhita que es una religiosa que fue esclava en Sudán vendida y por tanto hoy es la jornada mundial de oración contra la trata de personas y la esclavitud acciones que atentan gravemente contra la dignidad de la persona humana y hoy hay personas, niños, niñas que son vendidos y por tanto hemos de procurar nosotros también unir nuestra oración de oración contra este mal que es la trata y la esclavitud de las personas así que entonces invitados a ser sal y luz del mundo oremos también por la dignidad de todas las personas y como pedía el Papa Francisco tantas veces se radique de este mundo de manera definitiva esto que hiere tanto a la dignidad humana y a la conciencia, respetando siempre la dignidad de los demás.
Que así sea.
