domingo, 8 febrero, 2026
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Emergencia en el Sector Cárnico de Gran Guardia: Un Año de Desidia y Riesgo Sanitario

La localidad de Gran Guardia se encuentra sumergida en una profunda preocupación que afecta tanto a la economía de los trabajadores como a la seguridad alimentaria de la población. Lo que en su momento fue una obra de vanguardia para la región, hoy se ha convertido en un símbolo de abandono administrativo que golpea directamente al corazón de la producción local.

Cámara frigorífica del matadero granguardino, ¡más de un año sin funcionar!

La parálisis no es reciente, sino que se ha transformado en una desidia crónica. «A principios del año pasado la cámara frigorífica del Matadero Comunal del pueblo de Gran Guardia se descompuso por problemas técnicos», y desde aquel momento, el silencio oficial ha sido la única respuesta. La falta de refrigeración no es un detalle menor; es el eslabón fundamental que garantiza que la carne que llega al plato de los vecinos no sea un foco de enfermedades.

La inoperancia actual ha generado un cuello de botella logístico insostenible. «Desde entonces, pese al requerimiento reiterado de quienes se dedican a la venta de productos cárnicos en el pueblo y sus colonias, el Presidente de la Comisión de Fomento CPN Lázaro Caballero no ha logrado solucionar el problema en cuestión». Los comerciantes se encuentran desamparados, obligados a realizar faenas inmediatas sin margen de resguardo, lo que destruye cualquier esquema de planificación comercial.

El deterioro de una obra clave para el desarrollo local

Resulta incomprensible para la comunidad que una infraestructura de tal magnitud esté fuera de servicio. «Esa cámara tiene capacidad para tener en condiciones de frío óptimo para unas 60 reses aproximadamente y el complejo de faenamiento comunal fue inaugurado hace unos seis años y medio aproximadamente». No se trata de una instalación antigua, sino de un edificio moderno que debería estar en su pico de rendimiento.

La comparación con tiempos anteriores es inevitable entre los productores locales. «Su inauguración y habilitación por parte de nuestras máximas autoridades provinciales fue el logro de la gestión del ex jefe comunal Sergio ‘Chino’ de Madariaga, quien gestionó recurrentemente para poder cumplir con las demandas al respecto y más que nada para optimizar y dar salubridad a los productos cárnicos en general». Lo que antes fue una gestión de búsqueda de excelencia, hoy parece haberse diluido en una administración que no logra resolver un desperfecto técnico en más de doce meses.

Impacto económico: Un golpe a las arcas públicas y privadas

La inactividad de la cámara no solo perjudica al carnicero, sino que representa un drenaje de recursos para toda la jurisdicción. «El problema que sigue sin resolverse, genera contratiempos para quienes utilizan el edificio, ya que no pueden dejar en depósito los animales faenados y al mismo tiempo resta ganancias tributarias para las arcas de la comuna granguardina». Al no haber un servicio eficiente, el circuito formal de faena se debilita, y el municipio pierde la oportunidad de recaudar tasas que podrían reinvertirse en el mismo pueblo.

Enteque en animales que ofrecen para faenar

A la crisis de infraestructura se le suma una realidad ganadera preocupante. La falta de pasturas y las condiciones climáticas adversas han deteriorado la salud del rodeo. «Como se sabrá los animales que están pasando por una situación delicada por falta de pastura y demás, son inyectados para recuperarlos por su estado de endeblez física». Este estado de «enteque» o debilidad extrema obliga a los productores a malvender su hacienda.

La diferencia de calidad en el mostrador es notable y afecta directamente el bolsillo del productor: «Esa situación obviamente es muy conocida por quienes se dedican a la venta de carnes vacunas y por supuesto el precio por kg de los mismos es muy inferior a un animal en óptimas condiciones, gordos y con mucho kilaje». El mercado local se ve inundado de carne proveniente de animales en recuperación, lo que deprecia el valor del producto regional.

La importancia de un control bromatológico profesional

En este contexto de precariedad, la vigilancia sanitaria se vuelve una cuestión de vida o muerte. Si bien existen controles, la comunidad exige un salto de calidad en la fiscalización. «Si bien en el frigorífico de Gran Guardia existe el control sobre los animales faenados allí, muchos de quienes son propietarios de carnicerías en la zona dicen que podrían poner al frente de bromatología un Dr. Veterinario para tener más seguridad sanitaria».

La presencia de un profesional veterinario no debería ser una opción, sino una regla, especialmente cuando se trabaja con animales que han estado bajo tratamiento médico o inyecciones de recuperación. La seguridad del consumidor final debe estar por encima de cualquier presupuesto político.

Cámara frigorífica ¡urge reparar!

La situación en Gran Guardia ha llegado a un punto de no retorno. La comunidad exige que el CPN Lázaro Caballero tome cartas en el asunto de manera inmediata. La reparación de la cámara frigorífica es el primer paso necesario para devolverle la dignidad al trabajador cárnico y la tranquilidad a cada familia que confía en el matadero local. No se puede seguir esperando mientras la salud y la economía del pueblo permanecen «congeladas» por la inacción.

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