Lo que se anunció en los despachos oficiales de la Municipalidad de Clorinda como un acto histórico de reivindicación para la familia trabajadora, ha terminado por convertirse en un polvorín político y social. En las últimas horas, la figura de Danilo Palmeri, empleado municipal de trayectoria, ha cobrado un protagonismo absoluto tras realizar una transmisión en vivo que desmoronó, punto por punto, el discurso del Ejecutivo local. Con el recibo de sueldo en mano y una retórica frontal, Palmeri denunció que la promocionada “recategorización” es, en términos técnicos y legales, un engaño que oculta una simple “subrogancia”.
La mentira como estrategia política
La nota periodística comienza analizando el contraste entre la propaganda oficial y la realidad del bolsillo municipal. Palmeri fue tajante al señalar que el Intendente Ariel Caniza ha construido una narrativa de prosperidad que no coincide con los registros contables que llegan a las manos de los empleados.
“Para empezar, el intendente mintió y mintió grande. Porque él por todas las redes sociales, bueno, no por todas, por sus periodistas, él salió a decir que estamos bien, mejor que cuando estábamos con Manuel Celauro”, disparó el agente municipal. La crítica apunta al corazón de la gestión: la transparencia. Según Palmeri, la gestión actual se jacta de tener una “mejor recaudación de dinero” y de haber blindado el salario municipal, pero los hechos demuestran una realidad mucho más frágil.
El engaño técnico: Subrogancia vs. Categoría
El núcleo de la denuncia de Palmeri reside en la diferencia administrativa entre otorgar una categoría (que otorga estabilidad y derechos adquiridos) y una subrogancia (que es una asignación transitoria y discrecional). El empleado explicó que el Intendente utilizó un juego de palabras para confundir a la opinión pública mientras mantiene a los trabajadores bajo una espada de Damocles.
“Él para la sociedad quedó como un rey porque él dijo que iba a dar categoría, categoría dijo. En ningún momento dijo que iba a dar subrogancia. Eso si el día de mañana el intendente se levanta en mal humor a todito que nos dio la subrogancia nos va a sacar y vamos a quedar en pelota”, explicó Palmeri con crudeza.
La gravedad de la acusación reside en que, al no ser una categoría efectiva, el beneficio no impacta en la estabilidad laboral a largo plazo. Según el denunciante, el Intendente solo efectivizó a quienes ya venían subrogando previamente, pero al grueso de los 293 empleados anunciados les otorgó un beneficio «de papel» que puede ser revocado sin previo aviso. “Eso quiere decir que el mes que viene si él no nos quiere pagar más esta subrogancia, no nos va a pagar más y como ellos dicen: ‘Andá a llorar en el campito’”, sentenció.
La prueba en el recibo de haberes
Para Palmeri, no se trata de una apreciación subjetiva, sino de una realidad que figura en los documentos oficiales de la liquidación de haberes. Durante su descargo, hizo hincapié en la falta de trámites administrativos que validen una verdadera mejora en el escalafón municipal.
“Acá está en el recibo de sueldo. Subrogancia. Si él me daba la categoría 21 tenía que figurar acá, donde dice categoría 19, tenía que figurar la 21 o la 20 o la 22 o la 23 o la 24. Y yo tenía que ir a firmar mi categoría porque eso tiene que ir a hacer, tiene que ir a firmar a efectivizar tu categoría”, detalló. Al no existir esta firma en Recursos Humanos, el trabajador sostiene que el Intendente “mintió y mintió enormemente”, logrando únicamente “hablar bien para la sociedad” mientras mantiene la precariedad interna.
Un gremio ausente: El dardo contra “Perico” Pérez
La nota no solo salpica al Ejecutivo, sino que pone bajo la lupa la actuación del sindicato municipal. Para Palmeri, existe una connivencia o, al menos, una cobardía institucional por parte de la conducción gremial liderada por Perico Pérez.
“Este se ve que ya hace rato tiene la ley de Milei, nuestro sindicalista Perico Pérez. Porque él el lunes a primera hora el primerito tenía que llamar a una asamblea y salir a decir por todos los medios: ‘Señor intendente, usted nos mintió porque usted dijo que iba a dar categoría, no subrogancia’”, reclamó el trabajador. La crítica fue aún más incisiva al señalar que el sindicato conoce perfectamente por qué no se otorgaron las categorías reales: el costo fiscal.
“Si daba la categoría mi básico tenía que pasar a 150.000 más o menos. Y ahí sí iba a estar complicado él porque no iba a tener la plata para pagar todo el aumento porque sube el adicional, sube antigüedad, presentismo, reestructuración… por eso dio la subrogancia y puso 25.000 pesos a cada uno”, explicó Palmeri, desnudando la ingeniería contable para ahorrar fondos a costa de los derechos de los trabajadores.
El modelo de gestión y la coparticipación
El análisis de Palmeri se extendió a la estructura misma de la Municipalidad de Clorinda. Denunció una distribución de la riqueza municipal que favorece a la planta política (funcionarios) por sobre el empleado de carrera, independientemente de los fondos que envíe el Gobierno Provincial.
“No es que no hay plata, está mal distribuido nomás. Él destina más hacia su favor, hacia los funcionarios públicos. Si él distribuye la coparticipación como tiene que ser, va a ir una buena parte para el sueldo del empleado municipal”, reflexionó. Además, advirtió sobre una política de contratación desmedida que impide el crecimiento salarial: “Así el señor Gildo Insfrán le envíe 3000 millones de pesos, no vamos a ganar como un municipio de primera porque él va a seguir metiendo gente. Nunca él se acuerda del empleado municipal y acá les vuelvo a decir que no se acuerda de nosotros con esta miserable 25.000 pesos”.
Un mensaje final de resistencia
El video de Danilo Palmeri cerró con un desafío directo al Intendente y un llamado a la memoria colectiva de cara al futuro político de la ciudad.
“Vos quisiste, vos te pisaste tu palabra, no diste la recategorización. Sos un mentiroso porque vos dijiste que iba a dar recategorización. Con bombo y platillo dijiste: ‘Vamos a recategorizar’. Ahora yo te digo que te quité tu corona con esto”, concluyó, instando a sus compañeros a no dejarse amedrentar y a reclamar lo que legalmente les corresponde.
La polémica queda instalada: ¿Es esta una verdadera mejora laboral o una estrategia temporal para calmar las aguas mientras el básico municipal sigue estancado? Por ahora, los recibos de sueldo parecen darle la razón a Palmeri.
