sábado, 7 marzo, 2026
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Messi. La peor foto en el peor momento

La visita de este jueves de los jugadores del Inter Miami, con Lionel Messi a la cabeza, a la Casa Blanca para encontrarse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó polémica en todo el mundo. La imagen del astro argentino compartiendo un acto con el Presidente de los EEUU terminó abriendo un debate político y moral que trasciende al fútbol.

Trump, La Casa Blanca y su show

El presidente de Estados Unidos agasajó a los campeones de la MLS 2025 en un distendido encuentro en su casa, donde manda y desde el lugar donde cada día sale una decisión más criminal que otra. Entre bromas por la comparación de Messi con Pelé y Cristiano Ronaldo y el guiño a De Paul por su belleza el “gendarme del mundo” desplegó su propio show hablando de los ataques a Irán y de la posibilidad que tendrán los cubanos, que hoy están en EEUU, de volver a su isla. Todo esto en la media hora que duró el encuentro.

Messi lo acompañó en el ingreso al Salón Oval junto a Jorge Más, dueño del Inter Miami. Este empresario es hijo de Jorge Mas Canosa, una figura destacada dentro de la diáspora cubana en Florida y un impulsor de sanciones contra el régimen desde Washington. Su legado político y económico fue continuado por sus hijos, entre ellos Jorge Mas Santos, quien también preside la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización que mantiene vivo el objetivo histórico del exilio: derribar el comunismo en Cuba. Ambos le regalaron a Trump una pelota firmada por todos los jugadores, una camiseta y una foto que quedará en la historia.

La foto, el momento y la polémica

Los primeros incrédulos que vieron la foto pensaron “es IA”, a los segundos se dieron cuenta de que la imagen era tan real como los misiles que caen en Teherán. Trump es el asesino del mundo. En su discurso, con Messi detrás, volvió a amenazar con seguir matando a los iraníes. También es el responsable de promover la intervención militar en Venezuela para secuestrar a Nicolás Maduro y de sostener una política hostil hacia Cuba.

A esto se suman las denuncias que lo vinculan con la red de pedofilia del financista Jeffrey Epstein y los asesinatos de la ICE en Estados Unidos. El momento pareciera no ser el mejor para acercarse a su figura, sin embargo y más allá de todo Messi decidió ir, estar, sacarse la foto y hasta permitirse sonreír.

A la misma velocidad que circulaban las fotos empezaron a surgir las críticas hacia el capitán de la Selección Argentina.

Una decisión errada

Algunos sostienen que Messi podría haber inventado una excusa para no asistir; otros creen que, como figura central del equipo, no tenía margen para faltar a un acto institucional tras el título en la MLS. Seattle Seahawks, equipo campeón de la NFL, rechazó la invitación hace unas semanas a ir a la Casa Blanca.

Más allá de que podría haber hecho, está por delante lo que hizo y lo que hizo en este caso es repudiable. Messi eligió estar en la Casa Blanca, como eligió en su momento no estar en el balcón de la Casa Rosada para saludar a 5 millones de personas cuando ganó la Copa del Mundo.

Messi en su faceta de empresario ayer se reunió con Trump, más que en una posición ideológica, en la ubicación de lo que él cree que es su sentido estratégico de su proyecto personal. Donald se monta sobre eso para agigantar su controvertida figura aún más. Messi sabe que la Finalísima con España está en duda porque el hombre al que le estrechó la mano decidió bombardear Medio Oriente. Messi sabe que estamos a menos de 100 días del Mundial. Messi sabe que de los 24 jugadores que tiene la plantilla del Inter Miami solo 2 son Estadounidenses y apenas 10 tienen la nacionalidad, el resto podría ser perseguido tranquilamente por el ICE. A pesar de todo eso decidió ir.

Esto que sucedió no borra todas las alegrías que nos dio como futbolista, ni hará que muchos bajen el póster del ídolo pero si duele porque no era la foto que esperamos ver, ni era el momento.

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