martes, 10 marzo, 2026
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El Enigma de los Surtidores: Entre el Micropricing de YPF y la Asfixia Impositiva en Formosa

En una entrevista exclusiva con el programa radial “Algo Está Pasando” (FM VLU 88.5), el Cdor. Ángel Luis Bigatti desnudó la realidad de un mercado que fluctúa a diario y denunció una presión fiscal que alcanza el 40% del precio final, mientras las rutas nacionales sufren el abandono estatal.

La Dictadura del Algoritmo: ¿Qué es el Micropricing?

La mañana informativa de la VLU comenzó con una búsqueda de certezas que el propio mercado parece haber olvidado. El Cdor. Ángel Luis Bigatti, referente de la estación de servicio YPF-Bigatti Combustibles, fue consultado por Fernando López y Daniel Moreira Viera sobre el último incremento. Sin embargo, la respuesta fue más compleja que un simple «sí» o «no».

“Mire, nosotros en YPF todos los días suben y bajan los precios”, disparó Bigatti, introduciendo el concepto de micropricing, una estrategia de ajustes quirúrgicos y constantes que reemplazó a los grandes aumentos mensuales. Según el contador, la “Nafta Súper pasó de 1742 a 1806 pesos, una diferencia de 64 pesos, un 3,7%”, mientras que otros productos como la Infinia casi no se movieron o, en el caso del Diésel, incluso mostraron retrocesos leves.

Esta volatilidad genera un caos operativo: “desorienta, significa más trabajo, hay que estar cambiando los precios en los tableros todos los días”. Lo más llamativo es la pérdida de autonomía de los estacioneros, ya que “los precios de los surtidores los maneja YPF remotamente, o sea, que los empleados se enteran de que aumentó el precio o bajó el precio sin ninguna comunicación… simplemente cambia y hay que ir y poner en el tablero”.

El Socio que Nunca Pierde: La Carga Tributaria del 40%

Más allá de la pizarra, el fondo de la cuestión es impositivo. Bigatti fue contundente al analizar por qué el combustible es tan caro en Argentina. “En el caso de los combustibles están en un 40%. Intervienen nación, provincia y hasta los municipios con tasas retributivas de servicio que por definición están en función del servicio prestado, pero que en la realidad se convierten prácticamente en otro impuesto”, denunció.

El contador puso el foco en las maniobras de las Direcciones de Rentas, señalando que las retenciones impositivas se ejecutan incluso antes de que suceda el hecho imponible. Esto genera “saldos a favor millonarios a favor de los contribuyentes por años, o sea, que nunca se recupera”. Y lanzó una advertencia sobre el sistema de control: “si alguien tiene la osadía de pedir que le devuelvan, le viene una inspección que le ponen multas que dependen de la voluntad y nos crean una sensación de inseguridad”.

La Herencia de los 90 y las «Consultoras Fantasmas»

Con la autoridad de quien fuera funcionario de Rentas en 1968, 1969 y 1979, Bigatti recordó una época donde los funcionarios tenían el “criterio de cuidar al contribuyente y de respetar la capacidad contributiva”.

Sin embargo, denunció que desde la era de Menem se instaló una estructura paralela que persiste: “Sigue esa consultora… que nadie sabe cuándo ni de quién es, ni cuánto gana, ni cuánto cuesta. Son cosas que deben ser corregidas, pero lo primero es que se sepa, porque la gente en general no tiene idea de esto y los contribuyentes lo que tienen es miedo”.

Rutas de Muerte: El Impuesto que no Vuelve

Tras la despedida de Bigatti, el debate en los estudios de FM VLU se trasladó a la infraestructura. Si el 40% del litro de nafta son impuestos, ¿por qué los caminos están destruidos? Los conductores calcularon que, de una carga de 10.000 pesos, casi 4.000 van al Estado. “Ese es un impuesto para el mantenimiento de las rutas nacionales. ¿Y dónde está ese impuesto? Porque las rutas nacionales en buena parte de la Argentina están en malas condiciones”, fustigaron.

La reflexión final fue cruda: el ajuste y la lucha contra la corrupción no pueden ser excusas para el abandono. “No porque fue un curro lo tenés que dejar de hacer… si no se hace se muere gente”. Se mencionaron casos locales como el Puente Blanco y la peligrosidad de las ciclovías y banquinas, donde la falta de mantenimiento convierte el tránsito diario en una ruleta rusa.

“Al mundo le falta un tornillo”, bromearon al cierre, aunque la realidad de los surtidores y las rutas argentinas parece indicar que lo que falta es mucho más que una simple pieza: es transparencia en el uso de los fondos públicos.

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