En una mañana marcada por la inestabilidad climática, pero sobre todo por la densidad política y social, el programa radial “Algo Está Pasando”, conducido por Fernando López con la colaboración de Daniel Moreira Viera, se convirtió en el escenario de una de las entrevistas más punzantes del último tiempo. El invitado: Monseñor José Vicente Conejero Gallego, Obispo de Formosa, quien no solo habló de ladrillos y filtraciones en la Catedral, sino que disparó dardos directos contra la desigualdad salarial y la crisis de credibilidad de la dirigencia.
El Grito de Auxilio de la Catedral: Entre el Olvido Estatal y el Esfuerzo de los Fieles
La entrevista comenzó con un tema que había ganado tracción en las redes sociales durante el fin de semana: el evidente deterioro estructural de la Iglesia Catedral. Un edificio que no es solo un templo, sino un “sitio histórico muy importante para la ciudad”, donde descansan los restos del fundador de Formosa.
Ante la consulta sobre si existe algún tipo de subsidio o apoyo gubernamental para estas refacciones urgentes, la respuesta de Conejero desnudó una distancia abismal con el poder de turno: “Tengo entendido que por lo menos que yo sepa últimamente un apoyo así directo en estos últimos años de 20 no, ¿verdad? No tengo conocimiento, sino que tiene que subsanarse y subsistir pues por medio de los colegios”.
El Obispo apeló a la resiliencia de la comunidad, afirmando que “entre todos tendremos que cooperar y colaborar para dejar bien este” edificio, aclarando que la responsabilidad recae hoy sobre el Consejo de Asuntos Económicos de la parroquia y el bolsillo de los feligreses.
El Fin de una Era: La Renuncia de Monseñor Conejero
Uno de los momentos más trascendentales de la charla fue cuando se abordó su continuidad al frente de la Diócesis. Con una serenidad notable, Conejero confirmó que el calendario marca el fin de su mandato administrativo:
“Yo el próximo 5 de abril con el de pascua de resurrección cumplo 75 años… Según el derecho canónico… el estar al frente como titular de una diócesis tiene la obligación de presentar al Santo Padre la renuncia de esta titularidad… lo cual haré porque es mi obligación”.
Aunque aclaró que la Santa Sede podría prolongar su estancia algunos meses mientras se arbitra la llegada de un sucesor, el mensaje fue claro: Formosa se prepara para una transición eclesiástica en un momento de máxima tensión con el gobierno provincial. Al ser consultado sobre sus deseos personales, se limitó a una entrega espiritual: “Yo quiero dejar me quiere conducir por el Espíritu Santo y haré oración y demás y luego pues Dios cuidará… que a uno le dé el cuero también, como se dice popularmente”.
La «Grieta» con el Poder: ¿Pastores sin Olor a Pueblo?
La entrevista también sirvió para que el Obispo respondiera a las críticas de ciertos sectores del oficialismo —encabezados por figuras como la diputada Parola— que sugieren que la Iglesia Católica pierde fieles debido a su gestión. Conejero desmintió categóricamente estas versiones, asegurando que la asistencia ha crecido, especialmente entre los jóvenes y en las capillas de adoración permanente.
“No comparto yo eso porque yo por lo menos cada vez que voy a la misa… siempre hay mucha gente. Más aún, hay un crecimiento de jóvenes… Por eso yo no sé por qué dicen que participan menos, no, al contrario”, sentenció, atribuyendo cualquier descenso previo exclusivamente a los efectos residuales de la pandemia.
El Diagnóstico Socioeconómico: «11 Palos» frente a la Miseria
Quizás el tramo más explosivo de la nota fue cuando se le preguntó sobre la percepción del hambre y la falta de dinero en los barrios. Conejero, citando la Doctrina Social de la Iglesia, denunció las “desigualdades inicuas” que fracturan la paz social:
“Leemos por las notas, pensemos un poquito, un senador creo que está por percibir 11 millones, 11 palos, como dice mente la gente, ¿verdad? Y bueno, y un empleado municipal de acá de una cooperativa… no sé si llega a los 350 cuenta 400.000 pesos. Entonces, esa desigualdad es una realidad, eso no cabe la menor duda”.
El Obispo hizo un llamado a “achicar tantas dependencias de asesoramiento y de funcionarios públicos”, señalando una crisis de credibilidad mundial en el aparato político que, en lugar de buscar el bien común, parece ensimismado en su propio sostenimiento.
Análisis de Mesa: El Látigo y la Chequera
Tras despedir al Obispo, Fernando López y Daniel Moreira Viera profundizaron en el contexto político que rodea estas declaraciones. Se recordó el enojo explícito del Gobernador Gildo Insfrán, quien en actos públicos ha tildado al Obispo de «antiperonista» por no alinearse con las políticas sanitarias durante la pandemia y por no asistir a las inauguraciones oficiales.
Los periodistas destacaron la contradicción del Estado Provincial: mientras se construyen campings para sindicatos amigos, edificios para jueces y se financian infraestructuras para iglesias evangélicas en el interior, se le da la espalda a la Catedral de Formosa.
“El enojo del gobierno viene por qué… los sacerdotes de Iglesia Católica por lo general no van a los actos de inauguración”, explicó López, señalando que la falta de fondos para la Catedral no es una cuestión de presupuesto, sino de una “responsabilidad que sí tiene el gobierno de la provincia” que hoy se encuentra bloqueada por diferencias ideológicas.
La nota cerró con una reflexión sobre los “deslomados” —aquellos que trabajan pero no llegan a fin de mes— y el papel de la Iglesia como último refugio espiritual ante una crisis económica que la política parece ignorar.
