A más de dos décadas de haber protagonizado un hito en la televisión argentina, Tamara Paganini reapareció en la pantalla de América TV para ofrecer un crudo testimonio sobre el costo de la fama repentina. Durante su visita al ciclo DDM este martes 17 de marzo, la exparticipante de la edición 2001 de Gran Hermano repasó las secuelas psicológicas y sociales que enfrentó al salir de la casa más famosa del país, marcando una distancia abismal entre su experiencia pionera y la dinámica de los realities actuales.
Paganini recordó con dureza la hostilidad que encontró en la vía pública tras el encierro, una reacción social que hoy resulta difícil de imaginar para los nuevos «hermanitos». Según sus palabras: “Mi después cuando salí de la casa fue bravo, pero nada que ver a esta época, fue el primer Gran Hermano. No podía caminar por la calle. La gente me insultaba, me escupía”.
Esta presión constante la llevó a atravesar estados de pánico y una profunda depresión que requirió más de diez años de tratamiento terapéutico para ser superada.
Para Tamara, el aislamiento de su edición fue total, a diferencia de las versiones contemporáneas donde el contacto con el exterior es más fluido. En sus declaraciones, incluso minimizó hitos históricos del programa en favor de sus afectos personales: “Cuando estuve en la casa no sabía nada del afuera, ahora es diferente porque entran visitas. Nuestra visita fue Diego Maradona, yo prefería que entre mi vieja”.
Asimismo, la mediática reflexionó sobre la salida laboral de quienes pasan por el certamen, advirtiendo sobre las falsas expectativas de éxito permanente. “Debe haber, en Argentina, alrededor de 200 ex Gran Hermanos, ¿de dónde sacás laburo para 200 ex Gran Hermanos?. Después hay otros que salen y se piensan que de ahí en más van a laburar un montón, y en realidad uno tiene que salir y estudiar, instruirse”, sentenció.
A pesar de los traumas, Paganini aseguró que hoy se siente fortalecida gracias al proceso de reconstrucción que inició al «tocar fondo», e incluso afirmó que aceptaría volver a entrar a la casa si se le presentara la oportunidad.
Uno de los momentos más emotivos de su reciente paso por los medios fue la mención a su excompañera Verónica «La Colo» Zanzul. Paganini vinculó directamente la carga emocional previa y la exposición del reality con el destino de Verónica, quien buscó refugio en el anonimato en el extranjero para escapar de su personaje público.
«Vero, que la conocían como La Colo, se escapó de ser La Colo y se fue a vivir a España a jugársela y le fue muy mal, la pasó terrible. Pero prefería no volver a Argentina a ser La Colo de Gran Hermano», relató Tamara.
Ante las consultas de Luis Ventura sobre si el programa fue un factor determinante en el bienestar de su compañera, Tamara fue tajante al señalar que el impacto depende de la fortaleza individual, aunque reconoció que en todas las ediciones existe alguien que sufre al salir.
Respecto al desenlace de Zanzul, concluyó con una reflexión sobre su padecimiento: «No sé si no tuvo el mejor final porque era tanta la depresión que no sé si el final pudo ser mucho peor, con mucho más sufrimiento, con mucho más padecimiento. Vero se fue durmiendo y si hay algo que se merecía Vero es que si se tenía que ir, se fuese tranquila».
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