jueves, 19 marzo, 2026
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Gratitud y Fidelidad: Monseñor Conejero Gallego celebró 29 años de Vida Episcopal en la Fiesta de San José

En una jornada marcada por la solemnidad y la gratitud profunda, la comunidad católica de Formosa se congregó en la Iglesia Catedral para celebrar la Fiesta de San José, una fecha que este año adquirió un matiz histórico y emocionalmente significativo. Monseñor José Vicente Conejero Gallego, obispo de la diócesis, presidió la celebración eucarística en coincidencia exacta con el 29° aniversario de su ordenación episcopal, reafirmando su compromiso pastoral con el pueblo formoseño que peregrina bajo su guía desde hace casi tres décadas.

Acompañado por miembros del clero diocesano, religiosas y una nutrida concurrencia de fieles, el prelado desglosó una homilía rica en contenido teológico, centrada en la eclesiología del Concilio Vaticano II y en el desafío de la sinodalidad que atraviesa la Iglesia universal.


La Gratitud como Cimiento de la Vida Cristiana

Desde el inicio del rito sagrado, el mensaje de Monseñor Conejero estuvo imbuido de un espíritu de acción de gracias. Para el obispo, la vida del creyente debe ser un eco constante de la bondad divina. «Demos gracias a Dios porque es bueno, porque su misericordia es eterna y su fidelidad permanece para siempre. Damos gracias a Dios por el don de la fe y de creer en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, la Santísima Trinidad», expresó con una voz cargada de convicción ante los presentes.

Remarcó que la identidad del cristiano emana de su inserción en la comunidad de fe a través de los sacramentos iniciáticos. En sus palabras, la Iglesia no es una estructura estática, sino un organismo vivo: «Damos gracias a Dios desde lo más profundo de nuestro corazón, por pertenecer a la Iglesia, el Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, de la cual todos formamos parte por el Sacramento y del Bautismo».

El Espíritu Santo y el Legado del Concilio Vaticano II

Un punto central de su extensa alocución fue la referencia a la catequesis del Papa Francisco sobre la constitución dogmática Lumen Gentium. Monseñor subrayó que el Concilio Vaticano II representa la «fusión del Espíritu Santo en los últimos tiempos», y que tanto San Juan Pablo II como Benedicto XVI insistieron en la necesidad de volver a sus textos para interpretarlos debidamente bajo la guía del Espíritu que conduce a la Iglesia.

El prelado destacó que la Iglesia se enriquece con la diversidad de carismas y dones que el Espíritu derrama sobre sus miembros. En este sentido, brindó un reconocimiento especial a la congregación de las Hermanas Educacionistas Franciscanas de Cristo Rey. «Debemos dar gracias a Dios por los dones y carismas que enriquecen al Pueblo de Dios», señaló, destacando que estas comunidades religiosas son testigos vivos de la buena noticia de Jesús.

Sinodalidad y Misión: Los Desafíos del Lema Pastoral

Monseñor Conejero profundizó en el lema pastoral que rige la vida de la diócesis durante este ciclo: «Jesucristo el Señor nos amó y se entregó por nosotros. Agradecidos, permanezcamos siempre en su amor». Al explicar el origen de esta frase, recordó que se basa en la experiencia personal del apóstol San Pablo, pero que la diócesis la asume en plural para incluir a todos los bautizados.

En un mundo que demanda respuestas concretas, el obispo definió el perfil de la Iglesia que Formosa y el mundo necesitan hoy: «Esta Iglesia, repito, una Iglesia actualmente misericordiosa, compasiva, misionera, sinodal». Hizo hincapié en que nos encontramos en la tercera fase de implementación de la sinodalidad, un proceso que busca fortalecer la comunión y la participación corresponsable de todos los fieles en la misión evangelizadora.

San José y María: Modelos de Humildad y Obediencia

Al celebrarse la solemnidad de San José, el obispo exaltó la figura del santo como protector y padre adoptivo de Jesús. Describió a San José como un «hombre justo, prudente, silencioso y trabajador, sobre todo obediente a la voluntad de Dios». Asimismo, vinculó esta devoción con la figura de la Virgen María en su misterio de la Asunción, proponiéndolos como los espejos donde todo discípulo misionero debe mirarse.

En un gesto de cercanía hacia las religiosas franciscanas, mencionó el aniversario de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís. «Todo, podemos decir, tiene significado y relación, todo está interconectado, como diría nuestro querido y recordado Papa Francisco», afirmó, haciendo una clara referencia a la ecología integral y la unidad de la creación.

Un Mensaje de Radicalidad para el Clero y los Consagrados

Hacia el final de su homilía, Monseñor Conejero Gallego compartió reflexiones personales sobre su ministerio episcopal, recordando que hace 29 años el Señor decidió sumarlo al colegio de los sucesores de los apóstoles. Dirigiéndose a los sacerdotes presentes, tanto diocesanos como religiosos, les recordó la esencia de su vocación: «Jesús nos llamó para vivir con él y enviarnos a predicar. Agradezcamos al Señor el habernos invitado a ser sus más cercanos colaboradores y centremos nuestra vida en la Eucaristía y esforcemos no pervivir la fraternidad presbiterana».

Para las consagradas, su pedido fue aún más audaz, instándolas a ser un faro de luz en tiempos de incertidumbre. «Vivan con radicalidad las bienaventuranzas, con alegría contagiosa. Que todos podamos percibir en medio de las tristezas y preocupaciones de la vida el gozo de la fe y la esperanza del cielo en vuestra consagración a Cristo y a los hermanos», concluyó con emoción.

La ceremonia cerró con una bendición especial, pidiendo que la opción de la Iglesia local sea «siempre cada vez más decidida por los pobres y vulnerables», encomendando a la provincia de Formosa y a su gente a la protección de María Inmaculada y de San José.


Colaboración: “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen”, programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen –Iglesia Catedral– de Formosa.

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