Tras 29 años al frente de la Diócesis, el obispo José Vicente Conejero Gallego ha presentado su dimisión al Papa Francisco, tal como establece el Derecho Canónico. Se inicia un período de transición a la espera de la designación de un sucesor por parte del Vaticano.
El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, presentó formalmente su renuncia al Papa Francisco al cumplir los 75 años de edad, límite establecido por el Derecho Canónico. El anuncio fue realizado durante las celebraciones de la Vigilia Pascual y la Misa de Resurrección en la Iglesia Catedral.
«Según el derecho canónico, al cumplir los 75 años, el obispo debe presentar por escrito la renuncia al Santo Padre», explicó Conejero en su homilía, indicando que la carta ya fue enviada a la Nunciatura Apostólica para que sea elevada al Papa. La decisión responde al cumplimiento del Canon 401, parágrafo 1, y no a motivos de salud o conflictos.
Nacido en Valencia, España, el 5 de abril de 1951, y ordenado sacerdote en 1975, Conejero asumió como obispo coadjutor de Formosa en 1997 y como titular en 1998. Su extenso ministerio de 29 años se caracterizó por una identidad misionera, la defensa de la justicia social y la cercanía con los sectores más humildes, mostrando un profundo respeto por la cultura y el idioma guaraní de la región.
La renuncia no implica el cese inmediato de sus funciones. Se abre ahora un período de transición regulado por el Vaticano, donde el Papa evaluará la dimisión y decidirá el momento de aceptarla. Mientras se designa a un sucesor, un proceso que puede extenderse por varios meses, Conejero podría permanecer al frente de la Diócesis en la figura que la Santa Sede disponga, generalmente como obispo dimisionario. Una vez concretado el relevo, pasará a ser Obispo Emérito.
En el marco de este proceso, recientemente se designó al padre Miguel Rojas como nuevo vicario de la Diócesis de Formosa.
La comunidad católica local inicia un tiempo de oración y espera, agradeciendo el legado espiritual de casi tres décadas. En su homilía pascual, Conejero invitó a renovar la fe en la resurrección y, citando la sabiduría local en guaraní, reflexionó: «Amóntema, todo pasa. Pasan los años y la vida en este tiempo de peregrinación, pero estamos llamados a vivir por toda la eternidad junto al Señor».
