La reducción de fondos de coparticipación y la dependencia histórica del empleo público generan incertidumbre en trabajadores municipales de localidades como Comandante Fontana y Gran Guardia.
Varios municipios del interior de Formosa atraviesan una compleja situación financiera, marcada por una significativa caída en los ingresos por coparticipación federal. Esta realidad afecta directamente la capacidad de las comunas para sostener su planta laboral y cumplir con las obligaciones salariales.
En Comandante Fontana, el Secretario General de ATE para la región, Héctor Vega, confirmó que hay al menos 20 trabajadores contratados cuya continuidad está en evaluación debido a restricciones presupuestarias. Los salarios de estos empleados, que en promedio rondan los 300.000 pesos, son complementados en algunos casos con asignaciones familiares.
La situación se replica en otras localidades. En Gran Guardia, por ejemplo, se informó sobre el pago parcial de haberes correspondientes al mes de marzo, mientras que el Concejo Deliberante de esa localidad arrastra deudas salariales desde enero.
Analistas señalan que la crisis pone en evidencia una problemática estructural en la provincia: la macrocefalia estatal en pueblos donde el sector privado tiene un desarrollo limitado, lo que convierte al Estado municipal en el principal empleador. Datos de consultoras económicas indican que Formosa registró uno de los deterioros más significativos en sus ingresos durante el primer trimestre del año a nivel nacional.
El contexto genera incertidumbre entre los trabajadores municipales, especialmente de cara al pago del Sueldo Anual Complementario (Aguinaldo) y sin señales claras de una recuperación inmediata en la coparticipación.
