El mes inicia con una fuerte compra de divisas por parte del Banco Central y una posible desaceleración inflacionaria, mientras se aguarda el impacto de la liquidación de la cosecha gruesa. El panorama económico presenta luces y sombras en distintos sectores.
El mes de abril comenzó con una intervención récord del Banco Central en el mercado cambiario, con compras que superaron los US$ 1.000 millones en sus primeras jornadas hábiles, contribuyendo a un aumento de las reservas brutas. Paralelamente, las estimaciones para el índice de inflación de marzo, a divulgarse esta semana, oscilan alrededor del 3%, marcando una desaceleración respecto a meses anteriores.
Esta posible baja en la inflación sería un factor clave para que, según análisis de consultoras, los salarios puedan comenzar a recuperar poder adquisitivo por primera vez en varios meses, en un contexto donde las paritarias se estarían cerrando con aumentos promedio del 3%.
La expectativa oficial se centra ahora en la reactivación económica, con la cosecha gruesa como uno de sus principales motores. Este sector no solo genera un ingreso sustancial de divisas, sino que también dinamiza actividades conexas como el transporte y la logística. No obstante, se desconoce el alcance que este movimiento tendrá en la economía de las grandes ciudades, donde el consumo sigue afectado.
En el frente externo, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, viajará a Washington para participar en reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de gestionar un desembolso que permitiría afrontar vencimientos de deuda.
Por otro lado, el sector financiero experimenta un alivio por la baja de las tasas en pesos, especialmente para plazos cortos, mejorando la liquidez para las empresas. Sin embargo, persisten desafíos como niveles elevados de morosidad crediticia, que según informes de consultoras especializadas, alcanzaron porcentajes significativos a principios de año.
En síntesis, el panorama económico de abril presenta señales contrapuestas: un sector externo fortalecido por la intervención del BCRA y la cosecha, junto a una inflación en retroceso, pero con un mercado interno que aún espera una recuperación más generalizada y sostenida.
