Centros meteorológicos internacionales confirman la alta probabilidad de que se desarrolle un evento climático El Niño en los próximos meses, lo que podría alterar los patrones de lluvia y temperatura en diversas regiones del país.
Los meteorólogos observan con atención el comportamiento del océano Pacífico. Advierten que el desarrollo de un evento El Niño podría modificar los patrones climáticos con olas de calor más largas, lluvias intensas y eventos meteorológicos extremos. La confirmación de su llegada, señalada por centros climáticos internacionales y el meteorólogo Mauricio Saldivar en Meteored, implica riesgos concretos como precipitaciones excesivas en zonas agrícolas, crecidas de grandes ríos y un incremento en la frecuencia e intensidad de olas de calor.
Qué significa la llegada de un fenómeno El Niño
El fenómeno conocido como El Niño es una alteración de la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico tropical, caracterizada por el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia la costa de América. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), este proceso modifica la distribución de lluvias y temperaturas a escala planetaria.
Si bien algunos medios anticipan la posibilidad de un «Súper El Niño», Saldivar advierte que los datos actuales no respaldan esa categoría con certeza. La NOAA estima un 61% de probabilidad de que ocurra El Niño, pero solo un 25% de que sea fuerte a muy fuerte. Los modelos actuales apuntan a un evento de intensidad moderada a fuerte, y será necesario esperar hasta junio para contar con estimaciones más sólidas.
Efectos esperados: olas de calor, lluvias extremas y riesgo para el agro
La intensificación de El Niño genera un aumento de la energía en la atmósfera, lo que se traduce en fenómenos meteorológicos más severos y duraderos. Saldivar indica que, a partir de la primavera de 2026, se consolidaría una señal húmeda en el noreste argentino. Durante el verano 2026-2027, el núcleo lluvioso cubriría Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el noroeste bonaerense.
Para el sector agropecuario, este escenario puede suponer un alivio en áreas con déficit hídrico, pero también un riesgo real de inundaciones en las zonas pampeanas ya saturadas, repitiendo patrones que en ciclos pasados causaron pérdidas significativas. Las ciudades ribereñas tampoco quedan al margen, ya que las lluvias excesivas elevan el caudal de los grandes ríos, amplificando el impacto sobre las áreas urbanas.
El impacto global y el contexto climático
El contexto global agrava el escenario. Los últimos años han sido de los más calurosos desde que existen registros, y el calentamiento de fondo se convierte en un factor que potencia los efectos. El fenómeno altera la circulación global y también afecta a otras regiones del mundo, como Europa.
En Argentina, donde la agroindustria es una fuente clave de ingreso de divisas, cada variación en las condiciones climáticas tiene implicancias económicas significativas. Los expertos recomiendan revisar sistemas de drenaje y fortalecer los mecanismos de alerta temprana para mitigar posibles riesgos.
