El FOMO, o miedo a perderse algo, es una de las ansiedades más comunes del siglo XXI. La especialista Débora Blanca analiza cómo las redes sociales y la tecnología nos impulsan a estar en todo, y cómo aceptar la pérdida puede ser una clave para vivir mejor.
El FOMO, sigla en inglés para ‘Fear Of Missing Out’ (miedo a perderse algo), es uno de los padecimientos más comunes de nuestra época, según la licenciada Débora Blanca. Este fenómeno, vinculado al uso de celulares, WhatsApp, redes sociales y otras plataformas, genera una presión constante por no perderse ninguna experiencia o información.
La especialista señala que la cultura del multitasking y la posibilidad de estar en múltiples lugares al mismo tiempo refuerzan esa exigencia, llevando a muchas personas a sentirse ansiosas cuando no pueden acceder a su dispositivo o cuando la señal falla.
Sin embargo, Blanca plantea que perderse algo es inevitable y, en realidad, saludable. ‘Si decido A, pierdo B’, ejemplifica. Elegir implica renunciar a otras opciones, y eso es parte de vivir. Aceptar esa pérdida puede fomentar la creatividad, la fortaleza y la audacia.
La autora advierte que el FOMO es una señal de estar ‘comprando una vida publicitaria’, riendo solo para las redes sociales y sometiéndose a algoritmos que limitan la visión de lo diferente. Por el contrario, recuerda que la vida siempre implica perderse algo, y que eso ocurre desde siempre.
Como anécdota, menciona que John Lennon se habría reído de este concepto, citando su frase: ‘La vida es eso que ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes’. El artículo concluye con un mensaje simple: las cosas también se terminan, y eso es parte del ciclo natural.
