El obispo de Formosa encabezó la celebración en la Catedral, donde reflexionó sobre la sinodalidad, la coherencia de vida y los próximos sacramentos.
En una mañana marcada por la devoción, el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, presidió la Santa Misa del sexto domingo de Pascua en la Catedral. Durante su homilía, se refirió a los desafíos de la Iglesia actual, la importancia de los sacramentos y la necesidad de invocar al Espíritu Santo para transformar la realidad social.
El prelado comenzó su mensaje recordando el cuarto encuentro eucarístico diocesano, celebrado el sábado en la localidad de San Martín N° 2, donde participaron cientos de fieles de diversas parroquias. “Tuvimos la alegría de participar con muchos adoradores y un nutrido grupo de jóvenes”, relató.
Monseñor Conejero destacó que la Eucaristía es el corazón de la fe y llamó a fomentar la adoración eucarística como prolongación de la misa. También subrayó la importancia de vivir una Iglesia sinodal, basada en la comunión, la participación y la misión.
En un tramo de su alocución, el obispo exhortó a la coherencia de vida: “La fe que no se traduce en conducta corre el riesgo de desvanecerse”. Señaló que el proceso sinodal invita a una conversión de las relaciones y vínculos personales para ser más transparentes.
Asimismo, anunció que en los próximos días varias decenas de jóvenes de la parroquia San Miguel Arcángel recibirán el sacramento de la Confirmación. Explicó que este sacramento otorga los dones del Espíritu Santo para ser “auténticos discípulos misioneros de Jesús”.
Finalmente, el obispo recordó las próximas solemnidades litúrgicas: Ascensión del Señor, Pentecostés, Santísima Trinidad y Corpus Christi, e instó a los fieles a vivir estos misterios con fervor y fuerza transformadora en la vida personal, familiar y social.
