Un operativo policial en un predio rural de La Plata reveló condiciones de hacinamiento y explotación laboral, con 51 menores y 99 adultos viviendo en situación crítica.
Tras una alerta del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) por un posible caso de explotación laboral infantil, la Policía Bonaerense allanó un predio rural en La Plata, donde encontró a 150 personas viviendo en condiciones precarias. Entre ellas había menores de edad y personas con discapacidad.
La denuncia original advertía sobre una menor de 14 años trabajando en la cosecha de tomate. La investigación estuvo a cargo de la Dirección de Trata de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, y la Justicia ordenó el ingreso al predio ubicado en la zona de 185 y 80, en la localidad de Los Hornos.
En el lugar se identificaron 99 adultos y 51 menores. Las viviendas, en su mayoría de madera y chapas, presentaban signos de hacinamiento, instalaciones improvisadas y suciedad. Durante la inspección, se encontró a una menor en silla de ruedas, que fue trasladada junto a su madre con intervención del área local de Niñez y Adolescencia. También se halló a un hombre de unos 30 años con trastorno del espectro autista, cuya vivienda estaba cerrada con cadena y candado.
La fiscal María Cecilia Corfield, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N°15 del Departamento Judicial de La Plata, ordenó el secuestro de cuatro teléfonos celulares pertenecientes a Verónica Tumori (54), Fabio Agostinelli (54) y Tiziano Agostinelli (52). La mujer dijo ser asistente social y responsable del bienestar de las familias; los otros dos serían integrantes de la familia propietaria del lugar. Ante la oposición al secuestro y una actitud hostil, la fiscalía dispuso la detención de los tres por resistencia a la autoridad y encubrimiento.
Según testimonios recabados, la mayoría de las personas son argentinas, muchas llegadas desde provincias del norte como trabajadores golondrina. Trabajaban en el campo sin estar registrados y recibían $250 por cada cajón cosechado, mientras que el convenio vigente establece cerca de $50.000 por una jornada de ocho horas. Varias familias vivían juntas en espacios reducidos.
