Docentes y personal nodocente de la Facultad de Ciencias de la Salud denuncian un plan sistemático para concentrar el poder y desmantelar la estabilidad laboral, apuntando contra la gestión del Decano Ricardo Merlo.
Un clima de tensión atraviesa la Facultad de Ciencias de la Salud, donde docentes y personal nodocente denuncian un supuesto plan sistemático para concentrar el poder y vulnerar la institucionalidad universitaria.
En las últimas semanas, la comunidad académica ha entrado en estado de alerta ante lo que definen como una gestión marcada por el autoritarismo y la arbitrariedad. Las denuncias apuntan contra la figura del Decano Ricardo Merlo, a quien sectores gremiales y docentes acusan de intentar convertir a la unidad académica en «su feudo privado».
Reválida docente y designaciones directas
Uno de los puntos críticos gira en torno a la implementación de la exigencia de reválida docente. Según las voces críticas, esta medida busca «dejar afuera de la categoría de ‘ordinarios’ a los profesores que no bajan la cabeza ante su gestión». El trasfondo, según denuncian, sería el reemplazo de figuras consagradas por leales al Decano, utilizando el Artículo 73 para la designación directa de cargos.
Personal nodocente y flujo administrativo
El personal nodocente se encuentra en pie de guerra ante un nuevo proyecto de «flujo administrativo» impulsado por la decanatura. Esta iniciativa busca modificar el organigrama actual para centralizar la toma de decisiones, omitiendo la supervisión del Rectorado. «Si se aprueba, el decano va a poder mover a cualquier trabajador a cualquier área a su antojo o traer gente de afuera sin respetar la carrera laboral», advierten.
Opacidad en el Consejo Directivo
La metodología de trabajo en el Consejo Directivo ha sido cuestionada por la supuesta falta de transparencia. Según testimonios, los proyectos estratégicos se gestionan «entre gallos y medianoches», impidiendo el debate profundo y el control democrático. La denuncia central es que las propuestas se aprueban a «libro cerrado».
Responsabilidad por acreditaciones
Los sectores movilizados señalaron que cualquier fracaso en los procesos de acreditación nacional recaerá sobre un único destinatario. «Las no acreditaciones de carreras tendrán un único responsable: Ricardo Merlo», sentenciaron.
Movilización de la comunidad
Ante este escenario, la comunidad universitaria ha comenzado a articular una resistencia activa. «Distintos sectores pusieron el grito: no quedarse de brazos cruzados mirando cómo maneja la institución», afirman, bajo el lema de que «la estabilidad laboral y la dignidad de los docentes y nodocentes no se negocian».
