El obispo diocesano presidió la misa de Corpus Christi en la Catedral de Formosa y llamó a la comunidad a profundizar la vida espiritual, la sinodalidad y el servicio al prójimo.
En la mañana de este domingo, la comunidad católica de Formosa se congregó en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen -Iglesia Catedral- para la celebración de la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, conocida como Corpus Christi. La misa de las 8:00 horas fue presidida por el obispo diocesano, monseñor José Vicente Conejero Gallego.
Durante su homilía, el prelado vinculó las lecturas sagradas con la vida cotidiana de la comunidad y el horizonte de una Iglesia en salida misionera. Señaló que la culminación de la Pascua da paso a una etapa de acción y testimonio guiada por el misterio trinitario y el sacramento del altar.
“Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del altar, sea por siempre bendito y alabado. Queridos hermanos, estamos viviendo hoy la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo el Señor. Después de finalizar el tiempo pascual con la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés y comenzar esa etapa de la iglesia como misionera, acompañados de María, para llevar la buena noticia hasta los confines de la tierra, para que todos los hombres conozcan el amor y la salvación de Dios, hemos celebrado el domingo pasado el misterio de la Santísima Trinidad, que es el misterio central y más importante de nuestra fe, del que derivan todos los demás misterios”, afirmó.
El obispo mencionó las celebraciones mundiales de Corpus Christi, como la del Papa en Madrid con más de un millón trescientas mil personas, y anunció la procesión local prevista para las 17:00 horas desde la Parroquia María Auxiliadora hasta la Catedral, sujeta a las condiciones meteorológicas.
Al referirse a las lecturas bíblicas, monseñor Conejero Gallego destacó que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Sostuvo que la ausencia de Dios en la vida genera tinieblas y dudas, pero que la palabra de Dios ofrece paz, certeza y confianza.
En relación con la sinodalidad, el obispo declaró: “En esta época de Iglesia sinodal, para implementar la sinodalidad en la Iglesia, estamos llamados a convertir nuestras relaciones, nuestros vínculos, en una palabra, a vivir el mandamiento del amor, que es el mandamiento que Jesús nos dejó. Este es mi mandamiento, que se amen unos a otros como yo los he amado”.
Monseñor Conejero Gallego profundizó en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y en el prójimo, especialmente en los pobres y los que sufren. “Hay una presencia real y la más importante de todas, que es en la Eucaristía. Nosotros creemos que el pan y el vino, después de la consagración que el sacerdote hace, pronunciando las mismas palabras que Cristo pronunció en la última cena: Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre. Creemos realmente en esta presencia real y la más importante de todas”, afirmó.
Finalmente, exhortó a la adoración eucarística como prolongación del misterio y a unir el amor a Dios con el amor al prójimo. “Escuché un poquito la homilía del Papa en la misa y él afirmaba lo que nosotros también afirmamos: que Dios nunca puede ir separado del amor a los hermanos. Así entonces seremos verdaderos discípulos, misioneros del Señor cuando cumplimos su mandamiento, el más importante de todos, el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Que así sea”, concluyó.
Colaboración: “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen”, programa radial de la pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen –Iglesia Catedral– de Formosa.
