lunes, 2 marzo, 2026
InicioSociedadEditorial Monseñor Conejero Gallego en Peregrinamos: JOSÉ, UN HOMBRE JUSTO, CUSTODIO DEL...

Editorial Monseñor Conejero Gallego en Peregrinamos: JOSÉ, UN HOMBRE JUSTO, CUSTODIO DEL REDENTOR

El jueves, 19 de este mes de marzo, celebraremos gozosamente la solemnidad de SAN JOSÉ, Esposo de la Bienaventurada Virgen María, Custodio del Redentor y Patrono de la Iglesia Universal. ¡Qué bien nos viene su ejemplo de vida y cómo necesitamos su poderosa intercesión, en estos momentos de la historia que nos tocan vivir!

Transitamos el Tiempo Cuaresmal, tiempo de conversión y de gracia, de oportunidad salvífica y santificadora que, generosamente, nos concede Dios y la Iglesia para prepararnos adecuadamente, con un corazón purificado y una renovada convivencia fraterna, a vivir el Misterio Pascual de Jesucristo.

José, hombre justo y prudente, casto, humilde y trabajador, fue fiel cumplidor de la gran Vocación y Misión que el Padre Dios le encomendó: custodiar y proteger a María, su Esposa, y a Jesús, Hijo de Dios y Redentor de los hombres. Qué conveniente y necesario es, por tanto, detenernos en su figura para imitar sus actitudes y pedir a Dios su intercesión.

La Iglesia, a lo largo de los siglos, en la vida de muchos santos, como santa Teresa de Jesús, y en su Magisterio pontificio, confirma su devoción y protección. Y quisiéramos, una vez más, dirigirnos a él, con la sencilla, hermosa y profunda oración, que nuestro recordado Papa Francisco compuso al finalizar su Carta Apostólica, Patris Corde, con motivo del 150º aniversario de la declaración, por el Papa Pío IX, de San José como Patrono de la Iglesia Universal. Dicha Carta, escrita en pleno tiempo de la pandemia, considera y reflexiona, partiendo de los Evangelios, con estos títulos: Padre amado, Padre en la ternura, Padre en la obediencia, Padre en la acogida, Padre en la valentía creativa, Padre trabajador y Padre en la sombra. Y, en definitiva, el objetivo de la Carta apostólica -como el mismo Papa lo afirma- es de que: crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes.

Esta es la Oración:

Salve, custodio del Redentor

y esposo de la Virgen María.

A ti Dios confió a su Hijo,

en ti María depositó su confianza,

contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,

muéstrate padre también a nosotros

y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía,

y defiéndenos de todo mal. Amén.

Por último, ojalá que siempre, en nuestra vida, imitemos a San José, hombre justo, cumpliendo las palabras que Dios le dirigió por medio del Ángel, cuando tuvo que huir a Egipto: “Levántate, toma al niño y a su madre… y José se levantó, tomó al niño y a su madre (Mt 2, 13-14); también nosotros, como san José, tengamos en nuestra vida, y en nuestro corazón a Jesús y a María, los grandes tesoros de nuestra fe.

JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, SAGRADA FAMILIA DE NAZARET, RUEGUEN POR NOSOTROS

Más Noticias