Vivimos en un tiempo donde la información está en todos lados. Prendemos la televisión, miramos el celular o entramos a una red social y siempre hay algo urgente que ver.
Los títulos son fuertes. Las imágenes impactan. Y, casi sin darnos cuenta, empezamos a sacar conclusiones.
El problema es que la mayoría de nosotros no puede comprobar por sí mismo si lo que muestran es exactamente como lo cuentan. Entonces terminamos creyendo o no creyendo.
Se vuelve, en definitiva, una cuestión de fe.
En la Argentina, muchos de los grandes medios de comunicación tienen una mirada política clara. No son neutrales. Y, en general, suelen ser muy duros con los gobiernos y espacios de corte nacional y popular, mientras que muestran mayor tolerancia con proyectos más cercanos al poder económico concentrado.
Eso no es casual. La comunicación también es una forma de poder.
Muchas veces ni siquiera hace falta inventar un hecho. Alcanzan pequeños recortes: elegir una frase y no otra, mostrar una imagen sin todo el contexto, titular de manera sugestiva y repetirlo durante días. Así se va instalando una idea.
Y lo que empieza en algunos medios o redes sociales —muchas veces porteños— rápidamente es replicado por dirigentes, militantes o adherentes opositores. En nuestra provincia también ocurre. Hay una coordinación evidente entre sectores políticos locales y grandes medios nacionales para instalar determinadas interpretaciones.
Lo vimos hace pocos días en Formosa.
En el inicio del ciclo lectivo, durante una actividad escolar, chicos y chicas pudieron hacer preguntas al gobernador Gildo Insfrán. Un espacio de diálogo que, en cualquier comunidad educativa, es entendido como parte de la formación ciudadana.
Sin embargo, algunos sectores opositores lo presentaron directamente como adoctrinamiento.
La pregunta es sencilla: si el gobernador no se hubiera prestado a dialogar, ¿cuál habría sido el titular? Seguramente que no escucha, que no responde o que está lejos de la gente.
Es decir, la crítica parecía estar definida antes que el hecho.
Algo parecido ocurrió durante el anuncio del aumento salarial del 14 % para las y los trabajadores estatales, que será abonado en dos tramos entre marzo y abril. En medio de ese anuncio, un comunicador —más que formular una pregunta— parecía intentar fijar un marco negativo en el mismo momento en que se comunicaba la medida.
El gobernador interrumpió esa línea de planteo y no permitió que esa interpretación se desarrollara.
Algunos intentaron presentar ese momento como una situación de tensión o como una reacción exagerada. Pero, visto con serenidad, lo que ocurrió fue otra cosa: simplemente se desarmó, en el mismo instante, un intento de convertir una noticia positiva en un titular negativo.
En política y en comunicación, a veces también es importante saber reconocer cuándo una pregunta no busca información, sino instalar una conclusión anticipada.
Y, en ese caso, cortar esa lógica también es una forma de ordenar el debate público.
El resultado es claro: hoy el tema central sigue siendo el anuncio del aumento y no el intento de desvirtuarlo.
Estos ejemplos muestran cómo, muchas veces, los acontecimientos se acomodan según la posición política de quien los cuenta.
Esto no significa que no existan problemas o que no haya cosas que mejorar. Significa, simplemente, que debemos aprender a distinguir entre una crítica legítima y una construcción interesada.
En el caso de Formosa, muchas veces ocurre algo similar. Se intenta instalar una mirada negativa permanente sobre la provincia y sobre nuestro gobierno.
Sin embargo, la realidad muestra que existe un proyecto político que ha sido ratificado una y otra vez por el voto popular. Esa legitimidad democrática también debería formar parte del análisis.
Como docente siempre sostuve que lo más importante no es decirle a alguien qué pensar, sino enseñarle a pensar.
Hoy esa enseñanza es más necesaria que nunca.
Necesitamos ciudadanos y ciudadanas que no reaccionen automáticamente al primer titular. Que comparen. Que escuchen distintas voces. Que pregunten.
Ni todo es mentira.
Ni todo es verdad.
Pero cuando la información se presenta de manera parcial y se repite hasta el cansancio, muchas veces termina siendo, otra vez, una cuestión de fe.
La democracia se fortalece cuando hay respeto, diálogo y pensamiento propio. No cuando se busca dividir o instalar condenas anticipadas.
Formosa no está aislada de lo que pasa en el país. Lo nacional y lo provincial están profundamente vinculados.
Por eso es tan importante que podamos mirar cada hecho con serenidad y responsabilidad. Pensar antes de repetir. Analizar antes de juzgar.
Ese es el desafío.
J.R. Lezcano
Nuevo Encuentro – Formosa
