La Dra. Natalia Taffetani confirmó que la justicia ya intervino ante pintadas y mensajes intimidatorios que generaron suspensión de clases. Se investigan 16 nuevos casos y se detectó un peligroso challenge que implica llevar armas de juguete y luego reales.
En una entrevista para el programa radial «Algo Está Pasando» (FM VLU 88.5), la titular de la Fiscalía N°4, Dra. Natalia Taffetani, brindó detalles sobre una serie de amenazas y retos virales que afectan a instituciones educativas de la ciudad de Formosa. La funcionaria confirmó que la justicia ya tomó intervención directa ante la aparición de pintadas y mensajes intimidatorios que derivaron en la suspensión de clases en varios establecimientos.
Debido a la edad de los presuntos autores, las actuaciones se dividen según la responsabilidad penal. «Se ha dado primero intervención a la policía a través de las autoridades educativas y después al juez de menores porque en estos casos son todos menores los que estarían involucrados», explicó Taffetani. La fiscal precisó que se están formando expedientes para analizar el trasfondo de cada situación, distinguiendo entre niños inimputables y jóvenes a partir de los 16 años, quienes podrían enfrentar un proceso legal más riguroso. «Ellos pueden estar sometidos a proceso y llevar incluso a condenas; los que no van a tener es pena de prisión porque eso no es posible por la edad, pero sí, cuando hay alguna situación de gravedad o peligro, pueden llegar preventivamente a ser alojados en alguna institución», advirtió.
Uno de los puntos más críticos fue la descripción de la metodología de las amenazas. Taffetani relató que recibieron reportes de mensajes con listas negras de alumnos que «no van a salir con vida en determinada fecha». Sin embargo, la mayor preocupación radica en un nuevo challenge detectado por el personal policial. «Hoy me informa personal policial que hay un nuevo reto que consiste en llevar una semana un arma de juguete a la institución y la última semana intentar introducir un arma real», reveló la fiscal, subrayando que la situación dejó de ser una simple travesura escolar para convertirse en un riesgo potencial de tragedia.
Ante este escenario, la Dra. Taffetani apeló a la responsabilidad de los adultos. Si bien aclaró que la responsabilidad penal es individual y no recae sobre los padres por los actos de sus hijos, existen consecuencias civiles y un deber de cuidado omitido. «Los padres estamos obligados a ejercer el control sobre lo que hacen nuestros hijos, no podemos dejar a la ligera. Acá hay chicos asustados e instituciones colapsadas», enfatizó. Asimismo, instó a las familias a no subestimar el comportamiento de los niños, mencionando que se identificaron autores de apenas 12 y 13 años. La fiscal recomendó: «Los padres tienen que hablar con su hijo, ejercer los controles, revisar los teléfonos, todas las aplicaciones tienen control parental, hay que activarlo y saber qué están haciendo los chicos». Además, recordó que las autoridades escolares tienen prohibido borrar las pruebas: «Si soy autoridad de una institución, lo que tengo que hacer es dar aviso, preservar el lugar hasta que llegue la policía».
La magnitud del fenómeno es notable. Taffetani, quien asumió el turno hace apenas dos días, informó que ya intervino en 16 casos nuevos, que se suman a la gran cantidad de denuncias que manejaba la fiscalía anterior. Este crecimiento exponencial refleja una tendencia nacional vinculada a la influencia de las redes sociales. Tras la entrevista, los conductores Fernando López y Daniel Moreira Viera reflexionaron sobre la complejidad del problema, destacando la influencia de algoritmos diseñados para la retención adictiva en aplicaciones como TikTok, que afectan profundamente a niños en etapas de desarrollo. «A veces desde los chicos más chicos hasta los más grandes, por ahí no le damos la atención suficiente y cuando digo la atención suficiente no digo tiempo en cantidad, sino en calidad», reflexionó López, poniendo el foco en la necesidad de recuperar espacios de diálogo frente a la invasión de las pantallas.
La jornada cerró con un llamado a la comunidad formoseña a no generar pánico, sino a ocuparse y tomar conciencia de que el resguardo de la seguridad en las escuelas comienza con la supervisión en el hogar.
