A un año de la detención de la ex presidenta, el kirchnerismo organiza una campaña de eventos hasta el 10 de junio, en medio de disputas con sectores del peronismo que priorizan la estrategia electoral.
En dos semanas se cumple un año de la detención de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En ese marco, el kirchnerismo, y en particular La Cámpora, organiza una serie de actividades bajo la campaña denominada «Cristina Libre».
Desde hace días se realizan eventos en la puerta del domicilio de la ex mandataria, ubicado en San José 1111, donde cada delegación territorial del kirchnerismo tiene asignada una fecha para llevar a cabo su actividad. La temática central es el pedido de liberación de Fernández de Kirchner, pero el formato de cada evento queda a criterio de cada sector.
El lunes, la agrupación Nuevo Encuentro montará una actividad que describen como un circo. «La idea es hacer el circo en modo de la parodia de Comodoro Py, el circo py. En vez de poner un escenario y oradores, vamos a llevar payasos y malabaristas para hacer una representación de lo que es la justicia», explicó una fuente del entorno de Martín Sabatella, líder de la agrupación.
Desde La Cámpora indicaron que las actividades continuarán «todos los días hasta el 10 de junio». Ese día está previsto un «banderazo» en el Parque Lezama en apoyo a Fernández de Kirchner, y se espera que la ex vicepresidenta participe mediante un mensaje de audio, como lo hizo en ocasiones anteriores.
Estas movilizaciones también ponen de manifiesto las diferencias internas en el peronismo entre los sectores que apoyan a Fernández de Kirchner y aquellos que no. «Vamos a ver quién está y quién no», afirmó un legislador nacional militante de La Cámpora.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y su agrupación Movimiento Derecho al Futuro, se han mantenido hasta ahora en silencio y sin participar en los eventos de San José 1111. En un acto reciente en un teatro platense donde hablaba Kicillof, militantes kirchneristas le reclamaron que explicara «cómo va a liberar a Cristina», mientras otros asistentes coreaban «Axel Presidente».
Un dirigente kicillofista de la provincia de Buenos Aires declaró: «Están muy difíciles y en pie de guerra. Casi que no se puede hablar porque están cegados con ese tema. Nosotros creemos que lo principal es trabajar para ganarle a Milei y que lo que suceda con Cristina está en otro plano».
En el interior del Partido Justicialista, las reuniones de la cúpula dirigencial solían incluir una silla vacía en alusión a la ausencia de Fernández de Kirchner, buscando simbolizar su «proscripción». Con el tiempo, esa práctica se ha diluido y ya no se realiza. «Tenemos que pensar el partido sin CFK y avanzar. Y ellos —por La Cámpora— tienen que concentrarse en ganar primero y después en todo lo demás. Si no ganamos, no hay banderazo que cambie la situación judicial», agregó el dirigente bonaerense.
