La provincia presentó oficialmente el protocolo basado en el modelo MAPI, una herramienta científica destinada a investigar y esclarecer muertes dudosas. El método permitirá reconstruir el estado mental de una persona fallecida y aportar evidencia en causas complejas donde la medicina forense tradicional no logra respuestas concluyentes.
La provincia de Formosa se convirtió en la tercera jurisdicción del país en implementar formalmente el protocolo de Autopsia Psicológica, una herramienta científica destinada a colaborar en el esclarecimiento de muertes dudosas.
La presentación oficial de la nueva guía de actuación se realizó este lunes por la tarde en la Escuela Judicial, ubicada en el sexto piso del edificio de Tribunales, en el marco de una jornada de capacitación destinada a magistrados, funcionarios judiciales y profesionales de las ciencias forenses.
Con esta incorporación, Formosa se suma a las provincias de Buenos Aires y Córdoba como una de las pocas jurisdicciones argentinas que cuentan con un protocolo normativo y científico sistematizado para la realización de este tipo de pericias.
La capacitación estuvo a cargo del equipo interdisciplinario del Cuerpo Médico Forense que tendrá la responsabilidad de aplicar esta metodología a requerimiento de jueces, fiscales y defensores. La presentación fue encabezada por la trabajadora social licenciada Noelia Elizabeth Del Río, la médica psiquiatra Mónica Luz Acosta Zieseniss y la licenciada en Psicología Florencia Belén Ruiz Díaz Mañas.
Durante la exposición, las profesionales explicaron los alcances de la herramienta, su evolución histórica y la manera en que comenzará a utilizarse en la provincia. Coincidieron en destacar que la autopsia psicológica no busca evidencias físicas ni materiales, sino reconstruir las llamadas “huellas psíquicas” dejadas por la persona fallecida durante sus últimos días de vida.
“La autopsia psicológica no va a decir quién mató a una persona ni dónde ocurrió un hecho. Lo que busca es determinar un modo de muerte en función del estado mental de la víctima. Es reconstruir la personalidad de alguien que ya no está para comprender cómo terminó en una situación determinada”, explicó Ruiz Díaz Mañas.
La doctora Zieseniss relató que la iniciativa surgió a partir de solicitudes concretas recibidas por el Cuerpo Médico Forense. “Hace un tiempo habíamos recibido pedidos para realizar autopsias psicológicas y no sabíamos cómo hacerlo. Entendimos que debíamos actuar con responsabilidad. No podíamos improvisar ni limitarnos a buscar información en internet. Necesitábamos formación seria y especializada”, señaló.
Gracias al respaldo del Superior Tribunal de Justicia, el equipo inició un proceso de capacitación intensiva junto a especialistas de la Universidad Nacional de Córdoba y expertos de México, referentes internacionales en la materia. Como resultado de ese trabajo, Formosa adoptó el Modelo de Autopsia Psicológica Integrado (MAPI), considerado uno de los sistemas más confiables y utilizados a nivel internacional para este tipo de investigaciones.
El modelo MAPI se basa en un cuestionario estructurado y cerrado que permite reducir al mínimo los márgenes de error y los prejuicios del investigador. “Es una metodología estadísticamente confiable, estructurada y transcultural, que puede aplicarse en cualquier parte del mundo”, explicó Zieseniss. “El objetivo es que la ciencia prevalezca por encima de las suposiciones”.
A diferencia de la criminalística tradicional, que centra su atención en la escena del hecho y en la búsqueda de posibles responsables, la autopsia psicológica pone el foco exclusivamente en la víctima. Para ello, los peritos reconstruyen aspectos centrales de su vida cotidiana, su personalidad, vínculos familiares y sociales, antecedentes médicos y psicológicos, conflictos recientes y conductas observadas en los días previos al fallecimiento.
“Todas las personas dejan señales psicológicas antes de morir. Siempre. Nuestro trabajo consiste en identificarlas y analizarlas dentro de un marco científico”, enfatizó la psiquiatra.
Uno de los aspectos más relevantes del protocolo es la determinación de una ventana temporal adecuada para la realización de las entrevistas y recolección de información. Las especialistas indicaron que lo ideal es iniciar el proceso después del primer mes del fallecimiento, cuando el impacto emocional inicial comienza a disminuir, pero antes de que transcurra un año y medio, período en el cual la memoria de los testigos puede deteriorarse. “Existe una ventana de tiempo perfecta para que la verdad emerja con claridad”, sostuvo Zieseniss.
El protocolo establece que cada autopsia psicológica deberá ser realizada por un equipo integrado por psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales. “Nos regulamos mutuamente la objetividad. Cada profesional aporta una perspectiva diferente y eso enriquece el análisis”, explicó Ruiz Díaz Mañas.
La licenciada Del Río destacó que la aplicación de esta herramienta exige una sensibilidad especial. “No se trata solamente de conocer el protocolo. Hay que poder comprender la historia de vida de una persona que ya no puede contarla. Es un trabajo que requiere empatía, formación y una enorme responsabilidad profesional”, afirmó.
La incorporación de la autopsia psicológica representa un avance para el sistema judicial provincial, ya que permitirá aportar evidencia científica en investigaciones complejas donde las pruebas tradicionales resultan insuficientes. Las especialistas adelantaron que la capacitación recibida será replicada entre otros integrantes del Cuerpo Médico Forense, con el objetivo de ampliar la cantidad de profesionales capacitados y garantizar que la metodología pueda aplicarse en toda la geografía provincial.
La jornada concluyó con un amplio espacio de consultas e intercambio entre magistrados, funcionarios judiciales y especialistas forenses. Con la implementación del protocolo de Autopsia Psicológica, Formosa moderniza sus mecanismos de investigación criminal y brinda una nueva posibilidad de respuesta a las familias que permanecen en la incertidumbre de una muerte sin explicación definitiva.
