La Universidad Nacional de Formosa atraviesa una etapa de tensiones internas, con denuncias sobre presuntas irregularidades en la conducción, suspensiones de personal y estudiantes, y desobediencia a fallos judiciales.
En la Universidad Nacional de Formosa (UNaF), se han registrado una serie de hechos que generan controversia en la comunidad educativa. Según fuentes consultadas, el exrector Augusto César Parmetler, suspendido y procesado por la Justicia, continúa utilizando instalaciones del rectorado, vehículos oficiales y personal, pese a las órdenes judiciales que lo apartan del cargo. Su esposa, también suspendida, permanece en la institución. El vicerrector a cargo, Vicente Emilio Grippaldi, habría convocado sesiones extraordinarias por videoconferencia, mecanismo que algunas voces califican como contrario a los estatutos universitarios. Por su parte, Alberto Barboza, secretario general, es señalado por designaciones docentes sin respetar autonomías de facultades y por presuntas persecuciones ideológicas y ocultamiento de expedientes del Consejo Superior.
En el ámbito laboral, se reporta que la gestión ha desconocido el Convenio Colectivo de Trabajo de los docentes universitarios, específicamente el Artículo 73, lo que afecta la carrera docente. Asimismo, personal no docente con más de 30 años de antigüedad fue separado de sus cargos. En cuanto a los estudiantes, se registró la suspensión arbitraria de al menos un alumno por 30 días, medida que fue revertida por la Justicia Federal. La conducción universitaria ha sido objeto de críticas por parte de sectores que denuncian violencia institucional, nepotismo y desobediencia a fallos judiciales, mientras que desde la gestión no se han emitido declaraciones oficiales al respecto.
