Empleados públicos de Ingeniero Juárez, nucleados en ATE, realizaron un bloqueo al edificio municipal para reclamar una recomposición salarial. El intendente reconoció el desfasaje económico, pero señaló falta de fondos.
En el marco de un plan de lucha, trabajadores municipales de Ingeniero Juárez bloquearon los accesos al edificio municipal para visibilizar su situación salarial. Félix Gajan, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en esa localidad, brindó declaraciones al programa radial “Algo Está Pasando” (FM VLU 88.5, Grupo de Medios TVO).
Bloqueo y reunión con el intendente
Tras las jornadas de protesta, los representantes gremiales mantuvieron una audiencia con el intendente Rafael Nacif. Según Gajan, las autoridades reconocieron el desfasaje económico, pero manifestaron la imposibilidad financiera de otorgar incrementos en el corto plazo debido a la caída de la coparticipación y la falta de asistencia provincial.
«Ayer sí fue toma o cierre de las entradas principales del establecimiento municipal para que nos reciba el intendente. Cuando llegó el intendente, ingresamos, abrimos la puerta principal de la calle Salta, charlamos y debatimos. Él nos escuchó, nos dijo que tenemos razón en la protesta, que sabe que estamos cobrando muy poco y que realmente se sorprende como los municipales hacen para vivir y para comer. Pero nos planteó que en estos momentos la situación en que está la municipalidad, él no puede comprometerse con ningún tipo de aumento salarial porque la coparticipación cada mes viene en baja y desde la provincia no cuenta con ningún tipo de ayuda o financiamiento para estas cosas», afirmó Gajan.
Salarios por debajo de la línea de indigencia
Gajan describió la situación de los trabajadores del sector. «Nosotros estamos comprometidos con nuestra familia, que no puede comer, con la familia que cobra 128.000 pesos, 250.000 o 300.000 pesos, y le viene una factura de luz de 120.000 o 160.000 pesos, o que tiene que pagar una garrafa de gas que acá está a 24.000 o 26.000 pesos. ¿Qué le queda después de pagar todo eso para comer? ¿Qué le queda para vestir a sus hijos ahora que viene el invierno? Tenemos un rango de entre 180.000 a 450.000 pesos que cobra un municipal, con un promedio de 250.000 pesos. No puede ser que un trabajador asalariado de la municipalidad, que cobra con recibo de sueldo y aporta a su jubilación, esté debajo de la línea de indigencia. No puede ser un trabajador indigente, imposible. Eso no está dentro de la justicia social», sostuvo.
Licencias y falta de trabajo privado
Ante la falta de liquidez para otorgar aumentos, el Ejecutivo local había implementado previamente la opción de otorgar licencias para que los empleados buscaran ingresos informales. Gajan señaló que la recesión económica y el freno de la construcción civil frustraron esta salida. «El mes anterior habíamos arreglado con el intendente y él nos ofreció una licencia de dos meses para que los muchachos, en el horario de trabajo de la municipalidad, pudieran ir a hacer un trabajito privado. Como no había plata, aceptaron para poder trabajar afuera. Al mes, los muchachos me dijeron que no pasa nada, que no hay labor para electricidad ni para nada. Los corralones y ferreteros nos dicen que está todo parado, no se compra ni machimbre ni cemento. Lo poco que hay, los otros albañiles y electricistas están regalando su mano de obra porque la mano viene realmente fea», declaró.
Superpoblación de la planta funcional
Gajan también se refirió al crecimiento del padrón de empleados municipales. «En la planta funcional de la municipalidad somos alrededor de 600 personas que vienen y cobran, y de esos, solo 180 son los que vienen a trabajar, los que cumplen funciones y todos conocemos. Nosotros le propusimos que llame a trabajar a todos o que esa plata vaya para un aumento digno de los compañeros que sí vienen. Pero eso va con un costo político si lo realiza. Ya en la época de la pandemia eran 400 trabajadores registrados y ahora son 600, aumentaron 200 más. El intendente nos dice que hay que acompañar la situación social porque hay muchos pobres, los chicos salen de la universidad y no tienen dónde trabajar, pechan para la municipalidad y la intendencia les ofrece un sueldito de miseria que ellos agarran porque no hay otra cosa», afirmó.
Impacto de las políticas nacionales
El delegado de ATE analizó que la crisis local es un reflejo de las políticas nacionales. «Necesitamos que se reactive la obra pública, esto es una consecuencia de las políticas nacionales. Juárez estará lejos de Buenos Aires, pero mirar cómo le pega fuerte. Entre los compañeros debatimos y nos damos cuenta de que hay políticas nacionales que han ido en contra del trabajador. Esto de recortar la obra pública y ayudas sociales nos impacta y ahora estamos viendo las consecuencias. Espero que resolvamos esto antes y no cuando ya sea el 2001; yo viví el 2001 cuando estaba estudiando y comenzó a suceder así. Además, está latente la cuestión del precio y la mala calidad de la luz; ya hay un runrún de hacer manifestaciones porque cuando venga el calor la gente no va a aguantar», sostuvo.
Medidas de fuerza y continuidad
Gajan indicó que el gremio busca encauzar las demandas por vías institucionales. «Nosotros estamos encauzándolo a los compañeros dentro de una movilización pacífica, orientándolos dentro de las normas jurídicas gremiales para no sumarle más problemas a los que ya tienen. Como gremio pacificamos y dialogamos con todos, pero si el gremio se corre, esto no va a seguir acá en la municipalidad, seguramente va a seguir en la ruta o en otro lugar porque los muchachos van a organizarse como quieran. Le pido a la ciudadanía que tenga empatía con los municipales, que no todos somos vagos; acá realmente estamos por los que laboran y a los que van a trabajar tenemos que ampararlos y entenderlos», afirmó.
Las medidas de fuerza gremiales se mantendrán vigentes hasta el viernes, jornada en la que los trabajadores se convocarán en una nueva asamblea general para evaluar ofertas formales o dictaminar la profundización de las acciones directas.
