El dirigente del partido Nuevo Encuentro Formosa analiza la influencia del poder económico sobre las decisiones políticas y reivindica el rol del Estado y el modelo encabezado por Gildo Insfrán.
El dirigente del partido Nuevo Encuentro Formosa, J.R. Lezcano, publicó un artículo titulado “La cabeza de la serpiente” en el que reflexiona sobre los factores que, a su juicio, condicionan la política contemporánea.
En el texto, Lezcano plantea que “la mejor manera de terminar con el peligro de una serpiente letal es cortándole la cabeza” y traslada esa metáfora al ámbito político. Se pregunta si esa “cabeza” está en “los dirigentes corruptos”, en “quienes hacen de la política un negocio personal” o en “los grandes grupos económicos que presionan a los gobiernos”.
“Si queremos comprender muchos de los problemas de nuestro tiempo, tal vez debamos animarnos a buscar la cabeza de la serpiente allí donde pocas veces se la señala”, sostiene. Para Lezcano, “el problema más grande” está en “el enorme poder económico que hoy intenta condicionar a la política en gran parte del mundo”.
Afirma que “la influencia del poder económico sobre la política no es algo nuevo” pero que en las últimas décadas se observa “una creciente concentración de riqueza y de poder” que otorga a bancos, fondos de inversión, corporaciones tecnológicas y medios de comunicación “una capacidad de influencia cada vez mayor sobre las decisiones de los Estados”.
“Ya no se conforman con ganar dinero. También buscan influir sobre quién gobierna, qué políticas se aplican y hasta qué temas ocupan la atención de nuestras sociedades”, agrega. Señala que esto se manifiesta en “campañas electorales atravesadas por operaciones mediáticas, noticias falsas y enormes recursos económicos puestos al servicio de determinados intereses”.
Lezcano sostiene que “el problema aparece cuando la política deja de conducir y pasa a obedecer” y que “cuando los gobiernos escuchan más a los mercados que a su propio pueblo”, las decisiones se toman “pensando en la rentabilidad de unos pocos”.
“No estoy en contra de los empresarios ni de la actividad privada. Toda sociedad necesita producción, inversión y trabajo. Lo que considero peligroso es que el poder económico termine condicionando la voluntad popular y subordinando a la política”, aclara.
En ese marco, reivindica la idea de que “la política debe estar por encima de la economía y no al revés”. Destaca que en Formosa “existe un proyecto político que sigue defendiendo el papel del Estado y la planificación como herramientas para mejorar la vida de la gente”.
“El Doctor Gildo Insfrán sostiene desde hace años una visión profundamente peronista: poner al ser humano en el centro de las decisiones y trabajar por la soberanía política, la independencia económica y la justicia social”, concluye.
