La economía argentina, y en particular la de la provincia de Formosa, atraviesa un desierto de consumo que parece no tener fin. En una mañana cargada de datos y reflexiones en el programa radial «Algo Está Pasando», conducido por Fernando López con la participación de Daniel Moreira Viera, se puso sobre la mesa una realidad que muchos intentan matizar con discursos oficiales, pero que la calle desmiente con perspicacia. La voz de Carlos Werlen, Presidente de la CAPYMEF, fue el eje de un relato crudo sobre cierres, deudas y una recesión que ya no es una amenaza, sino un estado permanente.
El desplome de las ventas: Formosa por debajo de la media nacional
El punto de partida fue el reciente informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que reveló una caída del 5,6% en las ventas minoristas PyME durante febrero a nivel país. Sin embargo, para Werlen, estas cifras son apenas un promedio que no alcanza a reflejar la gravedad del escenario local.
«Lógicamente que CAME se abastece un poco con la información que le vamos pasando y en el caso nuestro también en la provincia acompañamos y creo que un poquito más arriba el tema de caída de ventas», disparó el titular de la cámara empresaria. La matemática del comerciante es directa y dolorosa: «de febrero a enero de este año hemos caído prácticamente un 8 y un 10%». Al realizar el ajuste real frente a la inflación (que alcanzó el 31,5%), Werlen estimó que la actividad está «prácticamente en un 14 o 15% abajo de venta», sentenciando que «seguimos con la recesión y el panorama no es alentador para un futuro».
La tormenta perfecta: Tarifas, combustibles y costos fijos
Uno de los momentos más tensos de la entrevista fue el análisis de la estructura de costos. Para una PyME formoseña, el incremento de la energía eléctrica y el combustible actúa como un torniquete que corta la circulación del negocio.
«Son facturas que golpean muy fuerte a los costos… ahora el petróleo, porque lamentablemente el combustible va a aumentar y eso impacta de lleno a lo que son las conformaciones de costos primarios», explicó Werlen. El empresario detalló que esta cadena de aumentos se traslada inevitablemente a la góndola, aunque el consumidor ya no tenga capacidad de respuesta. «Nos toca la parte nuestra que es en la reventa al consumidor y a los minoristas», señaló, describiendo un ciclo donde el precio sube pero la caja se vacía.
El drama del sector lácteo: Quiebras y fin de las bonificaciones
Werlen, conocedor profundo del rubro de distribución de lácteos, reveló datos alarmantes sobre la salud financiera de las industrias del sector. La realidad es terminal: «tenemos tres o cuatro empresas que están totalmente caídas con pedido de quiebra».
Esta crisis industrial explica por qué los precios siguen subiendo a pesar de la falta de demanda. Durante el año pasado, las empresas mantenían precios artificialmente bajos debido al sobrestock, pero esa reserva se agotó. «La primera semana de enero pagábamos el valor del queso cremoso lo mismo que lo que valía en enero del año pasado. Lógicamente que es insostenible esa situación, por algo las empresas lácteas están totalmente en rojo», aclaró.
Para este mes de marzo, el impacto será directo en los productos de mayor rotación como el queso cremoso, barra y muzzarella, con subas proyectadas de entre el 5,5% y el 6%.
2026: ¿Un año para el olvido?
Al mirar hacia el horizonte, la esperanza es un bien escaso. Werlen recordó una conferencia del economista Juan Carlos de Pablo en Córdoba, donde el pronóstico para el año 2026 fue lapidario. «Nos había dicho que el primer semestre iba a ser muy difícil y el segundo semestre iba a acompañar algo similar al primero… vamos a tener un año para el olvido», lamentó el dirigente.
La preocupación no es solo la falta de ventas, sino la pérdida de capital de trabajo. «Estamos perdiendo respaldo de stock, que es nuestra fuente de trabajo y sostiene el negocio, ni hablar cuando hay que pagar los sueldos, el 931, la luz y todos los impuestos», concluyó con un tono de evidente angustia.
El análisis de los conductores: El «Changuito Federal» y la realidad impertinente
Tras la salida de Werlen, el equipo de «Algo Está Pasando» profundizó en el impacto social de estos números. Fernando López relató una anécdota personal sobre la soledad de las góndolas un domingo al mediodía: «Había poca gente… la realidad es impertinente y entra».
Formosa y el costo de la supervivencia
Daniel Moreira Viera aportó los datos de la consultora Analytica sobre el «Changuito Federal», un relevamiento de la canasta básica de alimentos para una familia de clase media (dos adultos y dos niños). Las cifras son escalofriantes para el bolsillo formoseño:
- Costo total de la canasta (solo comida): 835.869 pesos para el mes de febrero.
- Posicionamiento regional: Formosa es la segunda provincia más cara del NEA, solo por debajo de Corrientes (838.243 pesos) y superando a Chaco y Misiones.
- Aumentos específicos: El aceite de girasol lideró las subas en la provincia con un 6,2% de incremento mensual.
La brecha salarial: Un abismo insalvable
El debate final se centró en la suficiencia del aumento salarial del 14% otorgado a los estatales provinciales. Los conductores fueron contundentes: «Si un estatal tiene que comprar este changuito le sobran 40.000 pesos para pagar la luz, el alquiler, el combustible… la brecha con el índice oficial de más de 300.000 pesos es importante».
Incluso citaron al economista jefe del City Research, Ernesto Revila, quien desde el corazón del sistema financiero internacional lanzó una advertencia que resuena en las calles de Formosa: «la estabilidad debe ser socialmente incluyente». El mensaje es claro: sin poder adquisitivo en la gente, no hay macroeconomía que resista ni PyME que sobreviva.
