La convencional constituyente Blanca Azucena del Valle Almirón cuestionó el pedido de intervención federal impulsado por el senador Francisco Paoltroni y reafirmó la soberanía de Formosa.
La convencional constituyente Blanca Azucena del Valle Almirón se pronunció tajantemente contra el proyecto de intervención federal a Formosa impulsado por el senador Francisco Paoltroni. Almirón calificó la medida como “una herramienta de entrega de nuestra soberanía” y denunció una “persecución política contra el gobernador Gildo Insfrán”.
En el marco de la Reforma de la Constitución de 2025, Almirón afirmó: “Como formoseña, nacida en esta tierra del costado Norte de la patria y Convencional en la Reforma de la Constitución de Formosa en 2025, no puedo callar ante este nuevo ataque contra nuestra provincia”.
Para la convencional, la actitud de Paoltroni contradice la identidad local: “Formoseño de honor se nace, se hace y se demuestra. Y este senador demostró que no lo es, ya que no representa el sentir del pueblo formoseño. El formoseño defiende a Formosa; no la entrega, no la ofrece, no la regala a la capital para que la disciplinen”.
Almirón consideró que el legislador utiliza su banca para “nutrirse de nuestras raíces y ahora integrar la casta nacional, ignorando los principios fundamentales de la carta magna provincial”. Según sostuvo, el senador desconoce el artículo 1 de la Constitución de Formosa, que consagra la autonomía y los poderes no delegados a la Nación: “Evidentemente, no lo conoce. Y no, claro, porque nunca concluyó con tan solo una de las sesiones para plasmar más y mejores derechos al pueblo formoseño”.
La convencional vinculó el pedido de intervención con una estrategia para distraer la atención de la gestión nacional, a la que calificó como el gobierno “más corrupto de la historia”. Aseguró que Paoltroni actúa como un empleado que “para congraciarse con sus patrones, ofrece a Formosa en bandeja”.
En relación a las consecuencias de una posible intervención, advirtió: “No es una gracia, sino la muerte del federalismo. Es decirle a cada formoseño que no sirve para gobernarse, que necesita de un interventor porteño que le diga qué hacer. Es humillar al pueblo formoseño que ya es víctima del salvaje ajuste económico”.
Finalmente, Almirón apeló a la memoria colectiva y a la autodeterminación democrática de la provincia, señalando que los problemas locales deben resolverse en las urnas y no mediante imposiciones externas. “Los formoseños tenemos memoria. Y este senador quedará en la historia como el traidor que quiso entregar Formosa”, sentenció, cerrando con una proclama de resistencia: “Formosa no se entrega. Formosa se defiende. Y a los traidores, ni justicia”.
