Monseñor José Vicente Conejero Gallego presidió la misa del quinto domingo de Pascua y llamó a la unidad y la concordia, criticando la cultura del insulto y la división en la política.
En la mañana de ayer, coincidiendo con la tradicional celebración de la Cruz de Mayo, el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, presidió la Santa Misa en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Carmen. Durante su homilía del quinto domingo de Pascua, el prelado reflexionó sobre la necesidad de una Iglesia sinodal y lanzó un llamado a la concordia social y política.
Conejero Gallego lamentó la cultura del insulto y la división que impera en la política, así como las fracturas que se observan tanto en la Iglesia como en la sociedad civil. “Es muy triste que entre los cristianos estemos divididos y confrontados, peleados; incluso con insultos y agravios. Esto es muy frecuente”, expresó.
El obispo instó a los cristianos a ser agentes de unidad y esperanza frente al desánimo social, y los llamó a vivir la fe con alegría. Recordó que el federalismo y la convivencia cristiana se construyen respetando al otro y participando activamente como piedras vivas de la sociedad.
Haciendo un paralelismo con los conflictos de la primera comunidad cristiana entre judíos y helenistas, destacó cómo la oración y la invocación al Espíritu Santo permitieron resolver las diferencias. En el ámbito político, observó que la división y la confrontación parecen prevalecer sobre la búsqueda del bien común: “En el mundo de la política se aprecia quizás con mayor fuerza esta división… y muchos afirman que son cristianos. Tenemos que aprender mucho del misterio de la Santísima Trinidad para vivir unidos”, remarcó.
Bajo la premisa de una Iglesia Sinodal, subrayó que todos los bautizados son responsables de la misión evangelizadora. Al comentar el Evangelio, definió a Jesús como el único camino hacia el Padre y la Verdad absoluta. Exhortó a la comunidad a prepararse para la próxima fiesta de Pentecostés, pidiendo el “espíritu de la verdad y la unidad”.
Finalmente, en un contexto social complejo, pidió a los fieles irradiar alegría a quienes están desesperanzados: “Es frecuente escuchar sobre casos de suicidios. Tenemos que vivir de tal manera esta fe en Cristo Resucitado que irradiemos la victoria del bien sobre el mal y de la verdad sobre la mentira”. La celebración concluyó con una invocación a la Virgen María, pidiendo su intercesión para que el pueblo formoseño pueda superar sus dificultades en paz y libertad.
